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Blam de lam, La máquina y el movimiento (Green Ufos 2013)

Autor: | @sergiomiro

blamdelammovimiento

Una escucha rápida y casual del primero de los cortes de este disco debut casi me hace descartar a Blam de Lam como una de esas bandas entre el ruido y el susurro que pueblan la escena indie nacional, una opción más para abrir escenario antes de que Triángulo de Amor Bizarro subas a escena, o algo así.

Menos mal que mi relación con la música de la banda jienense no paró ahí, que el disco siguió sonando y que enseguida (segundo tema) llegó la tremebunda Dadme sal para poner las cosas en su sitio con esos aires de Nacho Vegas arrebatado y eléctrico (no por recurrida la comparación va a ser menos válida).

Luego llegó mucho más: la combinación de hipnótico drone y sugerente groove en Los ángeles (con una impagable sección intermedia al estilo Spaguetti Western); ese punto de pop galáctico en Invierno (que bien podría pasar por canción de los mejicanos Zoé); la bruma musical a lo Spiritualized en crescendo hasta explotar en La química, la épica en dos tiempos de Omniacorde; esa invocación a los New Order más oscuros en Escrito automático; o el cierre perfecto con los intensos seis minutos y medio de Radiografía al cielo.

Blam de lam (curioso nombre cogido de una onomatopeya dylaniana, nada menos) tienen sobrados argumentos, producto de su destreza como instrumentistas y -sin duda- de una vasta y bien asimilada cultura musical, para convertir su debut en un curioso viaje que rara vez pierde fuelle o peligra con aburrir al oyente. Saben crear atmósferas y llevar sus canciones hacia sitios sugerentes e inesperados. Quizás –y esto es una opinión muy personal- solo les reste desencriptar un poco sus letras y quitarles un poco de gravedad para terminar de enganchar con un público masivo (en términos indies, claro) que les acogería con gusto.

Se entiende que el sello sevillano Green Ufos haya apostado decididamente por ellos, a pesar de admitir desde la hoja promocional que lo sabio habría sido esperar agazapados sin publicar nada –y menos a una banda nueva- hasta que escampe la tormenta.

Si se les presta suficiente atención, y si se les da terreno para crecer en sucesivas entregas discográficas, podríamos estar ante una de las propuestas más firmes del panorama.

 

 

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