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Big Black Delta, Big Black Delta (Master of Bates, 2013)

Autor: | @sergiomiro

bigblackdelta

Jonathan Bates ya nos había dado sobradas muestras de su talento como creador musical y mago de los teclados en Mellowdrone, e incluso llegando a formar parte de M83.  Para su vuelo en solitario bajo el nombre de Big Black Delta ha preparado una serie de canciones de alcance e inspiración cósmicas (literalmente hablando, ya que hasta el nombre del proyecto viene de la obsesión de Bates por mirar hacia las estrellas).

Lo primero que llegamos a conocer de Big Black Delta en las redes fue Ifuckingloveyou, una llamada de atención en toda regla, no solo por su explícito título, sino también por la brutal descarga sonora que contenía, incluyendo coro apocalíptico, bajos distorsionados, y un Bates dejándose la garganta a base de gritar el título en la recta final.

No usen ese tema como molde para imaginar qué pueden esperar del disco, ya que con la salvedad de la breve x22, no vuelve a aparecer nada ni remotamente cercano a esos niveles de agresividad.

De hecho, escuchando bellezas como Dreary moon, con esas cuerdas sampleadas, y esa melodía que parece llevar conviviendo toda la vida con nosotros, cuesta imaginar que  ambas canciones vengan de la misma mente.

Por mucho que Ifuckingloveyou acumule fans en todo tipo de blogs, yo me decanto por destacar los poderes de Bates como gran melodista y creador de atmósferas.

De hecho, la mitad de su disco de debut –sobre todo en temas como Side of the road o Into the night– suena divertidamente evocador a lo que podría haber hecho la ELO de haberse formado en el s.XXI.

El disco toca también otros palos (quizás demasiados), como el tecno en la retro Put the gun on the floor que abre el disco,  o el art-pop bailable a lo David Byrne de Money rain down (con unos metales que, de verdad, parecen arreglados por el ex-Talking Heads).

 

 

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