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Beck, “Morning Phase” (Capitol Records, 2014)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Es de lo más normal que un artista veterano recupere alguna de sus viejas facetas musicales que le reportaron éxitos en el pasado. Lo que no lo es tanto, es que le vuelva a funcionar. Beck suele retomar su parte más folk de vez en cuando, sorprendiéndonos con discos donde la electrónica brilla por su ausencia. En verdad, su carrera empezó así: con una guitarra y tratando de hacer lo que escuchaba en su colección de discos de los setenta. Hasta “Sea Change”, sus discos que indagaban en el mundo del folk los sacaba en su propio sello, de forma independiente. Afortunadamente, con ese álbum se metió a crítica y público en el bolsillo, y eso le permitió poder darse el lujo de volver al folk cuando le apeteciera.

Que a este nuevo trabajo lo llamen el “Sea Change 2” seguro que no le hace mucha gracia a Beck, pero no puede negar que tienen muchas similitudes. Para empezar, muchos de los músicos que trabajaron en Sea Change han repetido en este. Y ya no es solo que tenga un aire reposado, si no que también comparte los paisajes de teclados que le dan un toque más psicodélico. De todos modos, no hay razones para acusarle de repetirse y, además, las canciones le han quedado absolutamente redondas.

No me gusta utilizar la palabra agradable para describir un disco, pero no me queda más remedio que hacerlo con éste. “Morning Phase” es un trabajo sin sobresaltos, lleno de canciones bonitas y momentos sobrecogedores. Además, es de lo más melancólico y tristón –“I’m so tired of being alone” canta en uno de los mejores cortes del álbum–. Beck vuelve más sincero que nunca, apoyado en una guitarra acústica y sin ninguna necesidad de utilizar grandes artificios para emocionar –al que no se le caiga la lagrimilla con Blue Moon (por poner un ejemplo), está más muerto que vivo–. Es un disco para escuchar del tirón, tranquilamente y sin distracciones. Es todo un lujo sumergirse en las preciosas melodías que encontramos en canciones como Morning, Heart Is a Drum o Unforgiven; recodar lo buenos que eran Simon & Garfunkel con Turn Away; escuchar al Beck más misterioso en Wave; o comprobar lo bien que maneja su faceta más americana, casi country, en cortes como Blackbird Chain o Country Down. Pero, sobre todo, da gusto ver cómo Beck vuelve a hacer un disco bueno de principio a fin. Algo que, curiosamente, no veíamos desde “Sea Change”.

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