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Bear In Heaven “I Love You, It’s Cool” (Dead Oceans 2012)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Si Brooklyn no fuera un distrito más de Nueva York, sería la tercera ciudad más poblada de Estados Unidos, con más de dos millones y medio de habitantes. Este dato, que a priori no tiene mucho que ver con lo que nos ocupa, nos da una idea de por qué en los últimos años han salido tantas bandas de este condado de Nueva York. Bueno, eso y que todos los hipsters de Manhattan se han mudado a barrios de Brooklyn como Williamsburg, Dumbo o Bushwick –este último, está ahora más de moda que ningún otro–. La gran vida cultural de la que gozan estos barrios, está haciendo que muchos Brooklynites (sí, esa es la forma correcta de dirigirse a ellos) se animen a coger un instrumento y a componer unos temas. Que tengan talento, ya es otra cosa.


Bear In Heaven es una de estas bandas surgidas en Brooklyn. Como la gran mayoría de ellas, tuvieron una fuerte presencia en los medios norteamericanos con su primer trabajo (recibieron críticas muy buenas en Pitchfork y sucedáneos). El problema es que son tantas las que salen a lo largo del año, que si no quieren acabar en el olvido, no pueden dar un paso en falso –correrían entonces un serio riesgo de ocupar los primeros puestos en el hilo musical de Urban Outfitters–. Esto es lo que les ha pasado a los tres chavalotes de Bear In Heaven con su segundo trabajo, en el que han cambiado el rumbo hacia el synth-pop y no han convencido a nadie. Han trasladado la experimentación que encontrábamos en “Beast Rest Forth Mouth” al pop sintético y lleno de teclados, pero por el camino se han olvidado de lo que es un buen estribillo y una buena melodía.

“I Love You, It’s Cool” es un disco frío, sin alma, en el que los teclados y los ritmos electrónicos se llevan todo el protagonismo. Además, está de lo más sobreproducido. Se supone que ahora nos quieren hacer bailar (como prueba ese estribillo de The Reflection Of You, en el que Jon Philpot se arranca con un dance with me), pero es un baile triste, y ahí es donde fallan los temas. Una canción de synth-pop necesita un momento álgido: un estribillo pegadizo, o un subidón que te saque de la monotonía sintética. Evidentemente, también se pueden hacer discos de este palo que sirvan de perfecta banda sonora para un día de lluvia (¡qué bueno era el “Give Up” de The Postal Service!), pero eso está al alcance de muy pocos.

A estas alturas os estaréis preguntando si realmente este trabajo tiene algo que merezca la pena, y si le deberíais dar un par de escuchas. Bueno, pues a pesar de todo, yo digo que sí. Y es que cuenta con algún tema más que decente como Cool Light (lo mejor con diferencia), Noon Moon, o World Of Freakout, en la que se desmelenan un poco y se deshacen de la vergüenza que parece darles hacer un disco de estas características. Si se hubieran puesto un poco más petardos, otro gallo les cantaría. Deberes para su próximo trabajo: escuchar unas cuantas veces la discografía de A Flock Of Seagulls

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