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Beach House “Bloom” (Sub Pop – Coop 2012)

Autor: | @indienauta

beach-bloom   Siempre he opinado, y sé que me lanzo a las fieras con este pensamiento, que los años 80 están sobrevalorados. Entiendo el culto a los 60 porque fue cuando se sentaron las bases de casi todo lo que vendría después. Los 70 también fueron buenos años pero eran resquicios mejorados y más complejos de la música que se creó en la década anterior. Estoy haciendo un muy poco meticuloso análisis general de lo que surgió musicalmente en aquellos años. Yo nací en los 80 y la verdad es que viví esa época inmerso en luchas de muñecos GiJoe y jugando al Spectrum Sinclair. Empecé a interesarme por la música cuando el grunge era lo más, cuestión de azar temporal. Tardé mucho en aceptar la importancia de los años 80, y es que no se les volvió a hacer caso hasta hace relativamente poco. Tiene lógica, ahora los jefes de muchas revistas y empresas de moda y arte, tienen alrededor de 40 años. Y los 80 fueron su adolescencia, miran atrás buscando en ellos la melancolía de su época pasada juvenil. El resultado es que bandas que llevaban años en el olvido han vuelto a renacer aclamados por una generación que por fin puede decidir sobre las tendencias que marcan lo "cool".  
Digo que está sobrevalorado porque se trata de una década de instrumentaciones estridentes y barrocas, fruto de la aparición de teclados y de una tecnología que por fin estaba al alcance de todo el mundo, y también consecuencia de 20 años de una música que evolucionó en cuanto a técnica y virtuosismo (en los 70), pero que no descubrió una gran cantidad de sonidos nuevos, sino que eran evoluciones de otros. Así que se empezó a romper con lo anterior y los músicos caminaban sobre nuevos terrenos de reverbs infinitas y sonidos salidos de sintetizadores a buen precio para dejar a un plano secundario las guitarras. Los 70 exprimieron tanto los instrumentos de 6 cuerdas que la gente necesitaba nuevos iconos sonoros. El punk nacía como reivindicación de cambio generacional, otro exceso más para la lista. Así que siempre vi los 80 como algo exagerado, ni mejor ni peor, simplemente yo no era aún consciente durante aquellos años. Y claro, siempre me dio la sensación de que no eran parte de mí sino de hermanos y primos mayores a los que nunca entendí con claridad. Con el paso del tiempo se han filtrado muchas cosas de aquel entonces, y se han adaptado los excesos a nuestros tiempos para hacerlos más digeribles para las generaciones posteriores. Lo he dicho, me he lanzado a las fieras porque sé de un gran colectivo actual que ha puesto en el olimpo de los dioses a todo lo de aquella década. Pero hay que reconocerlo, los 80 llevaban 20 años en el cajón de los recuerdos.   Y la verdad es que uno puede llegar a pensar que al finalizar esa moda ochentera, ya se había hecho todo el pop y el rock. ¿Qué quedaba por hacer? El grunge es una mezcla entre punk, rock y los desfases de los años 70. El brit pop recicló a la oleada de bandas británicas de los 60. Coldplay suavizó el rock y convirtió en mainstream lo que era territorio alternativo. Y muchos otros ejemplos. Muchas bandas suenan a cosas ya hechas, reciclajes creativos, podíamos pensar que se había llegado a un tope. Y en medio de esa confusión, aparece Beach House.   Beach House tienen el mérito de haber sido quizás los únicos en reinventar los años 80. Mientras otras bandas optan por fulminar las características de esa época pasada, esta pareja de Baltimore (Maryland, USA) han generado un sonido propio inconfundible mejorando el pasado con creces. Lo han hecho en todos sus discos y, a medida que pasaba el tiempo, han llegado a la perfección. Una perfección que ya lograron con el fantástico Teen Dream y que los colocó en el punto de mira de la gran masa independiente internacional. La mezcla de teclados, sintes, reverb y punteos brillantes de guitarra es redonda cuando se trata de Beach House, eso es algo innegable. Victoria Legrand y Alex Scally son un claro ejemplo de que, a pesar de las dificultades, es posible innovar hoy día. Así que es totalmente entendible que el lanzamiento de Bloom haya generado tantas expectativas. Seguramente ahora viene el turno de los que lo pondrán a bajar de un burro, porque esa actitud es parte del mundillo indie: lo que empieza a ser muy conocido, hay que cargárselo y rajarlo. Quienes opten por ese camino se equivocan. Bloom es tan perfecto como Teen Dream, incluso diría que más, porque en su totalidad no tiene ni un solo desliz.

Mantienen su estilo de manera fiel, que nadie espere encontrar novedades en el sonido. Son Beach House, suenan así y es lo que sólo ellos saben hacer. Si amabas como un servidor sus trabajos anteriores, los seguirás amando. Pero es que con Bloom las canciones rozan la perfección en cuanto a composición. Originalidad al 100% en sus melodías, con ruedas de acordes con denominación de origen propia, rematadas con una voz hipnotizante y unos arreglos hechos a medida. Con sus primeros trabajos Beach House y Devotion navegaban en mares algo oscuros, de los que empezaron a salir en Teen Dream y que en Bloom demuestran que ese nuevo terreno luminoso ellos son los reyes.   De arriba a abajo, todas las canciones son destacables. Pero puestos a citar las que más me han sorprendido menciono "Myth" (que tiene un gran parecido con "Zebra"), "Lazuli" (donde se ve claramente esa exquisitez en el uso de sinthes), "The Hours" (para mí, la mejor canción del disco), "Whishes" (que me recuerda a algún villancico de cine en blanco y negro), y la preciosa "On the sea". No se trata de un disco que haya que escuchar varias veces para disfrutarlo, pero se debe mirar con ojos objetivos: no existe nada igual en la escena internacional, quizás haya cosas que se le parezcan, pero ninguna de tal calidad. El disco es pura alma, y me atrevo a decir que a quien no le guste ahora, en algún momento u otro, acabará cambiando de opinión. 

 

 

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