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Band of Horses “Mirage Rock” (Sony 2012)

Autor: | @indienauta

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Crudo regreso de la banda de Seattle. Crudo, porque parece que a su sonido le han dado vuelta y vuelta en la parrilla, y han dejado la carne menos hecha y con un sabor más intenso y de aspecto enrojecido. Su nuevo trabajo se llama "Mirage Rock", algo que podría ser traducido como "El rock (o roca) del espejismo". Llevaban semanas publicando en las redes sociales algunas porciones del LP, quizás como aviso de lo que estaba por llegar. Un trabajo impactante para los seguidores de la banda, porque rompe con fuerza con sus obras pasadas. Han dejado la mala leche de las guitarras y parece que le han cogido el gusto a las guitarras acústicas y las armonías a 3 voces, a los ritmos intermedios tirando a lentos. Sin variar en exceso las melodías vocales por encima de las florituras instrumentales. Hasta aquí una mirada desordenada al global del disco. 


Es un disco de fácil digestión, mucho menos arriesgado esta vez, que parece reclamar el recuerdo del pop rock del pasado. En concreto, de los años 70 y finales de los 60. Quizás ya lo eran, pero ahora se yerguen como principales abanderados de la música rock sureña americana tradicional. "Mirage Rock" suena a un buen montón de bandas que van desde Crosby, Stills & Nash & Young, el propio Neil Young, o America ("Dumpster World" parece una continuación del "A Horse with no name"), pasan por los Beach Boys (siempre presentes en el sonido de Band of Horses), Big Star, Rolling Stones (ojito a la guitarra de Electric Music), los Creedence Clearwater Revival más baladeros, Lynyrd Skynyrd, y un largo etcétera. Rozan el folk en muchos temas y, cuando parece que se animan, ponen rapidamente el freno. Así que aquel "The Funeral" o "Is there a ghost" que les colocaron como banda guitarrera de altos volúmenes queda ahora muy lejos, muy muy lejos. Quizás era de esperar, porque con "Infinite Arms" ya caminaban hacia otros derroteros diferentes. Y aunque canciones como en "Feud" mantienen ese feeling rockero tan personal, en ningún momento se desmelenan. 

Es incuestionable la bella sensibilidad con la que Ben Bridwell compone y canta. Pero ahora parecen otra banda. Esta vez, en lugar de defender con orgullo su estilo, han optado por fulminar el sonido de las que son seguramente sus influencias. "Mirage Rock" es un disco para saborear con calma en casa. Es precioso en muchos momentos, producido de manera cruda, tal y como comentaba la inicio, sin más tratamiento del sonido que el que sale directamente de los instrumentos. Fuera reverbs abultadas, fuera pedaleras interminables, fuera tratamientos de voz, que todo salga de la naturalidad de la madera, de los amplificadores, y retoquemos en mesa únicamente los volúmenes.   ¿Es buen disco? A quienes amen esas referencias citadas antes les encantará. Quienes busquen algo nuevo y sean difíciles de saciar lo encontrarán aburrido y previsible. No se puede discutir su belleza, pero bajo mi punto de vista Band of Horses han perdido gran parte de su identidad, cuyos resquicios se mantienen gracias a la voz de Bridwell y su talento a la hora de componer. Y soy de los que aman los 70 y los juegos vocales, pero me gusta dejarlos ahí, en su lugar. Concluyendo, sí que es un buen disco, sí, se lo compraré a mi padre a quien seguro que le hará feliz. Y cuando vaya a la tienda espero que lo vendan con la misma cantidad de polvo que los vinilos de mi desván, donde reposan los grandes éxitos del pasado, pero no podré colocarlo al lado de los discos que con el tiempo definirán el sonido de la década de los años 10. Y sé que la música no es sólo cuestión de innovar, pero tampoco podemos dar por buena la pura y mera imitación. "Mirage Rock" es un disco vintage, que imita a otros, para lo bueno como para lo malo.   

 

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