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Baaba Maal, The Traveller (Palm 2015)

Autor: | @sergiomiro

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Por desgracia, el continente africano no anda sobrado de estrellas de alcance global, por lo que la mayor parte de ellas sienten una comprensible obligación de usar su status para promover labores sociales y educativas que ayuden a concienciar al mundo y/o a los suyos.

En el caso del senegalés Baaba Maal, su actividad como embajador cultural de la ONU -entre otros títulos honoríficos que avalan su presencia ante cualquier foro internaciones de postín- le tenía prácticamente apartado de su carrera musical. Es de agradecer, por tanto, que el ya sexagenario Maal haya obedecido a la llamada de las musas y se haya puesto manos a la obra para entregar un disco cuando ya casi nadie lo esperaba.

Además, es un trabajo serio, elaborado y ambicioso. Maal ha confiado las labores de producción a Johan Hugo (The Very Best), experto a la hora de traducir sonoridades africanas a las tendencias actuales. Eso quiere decir, efectivamente, que escucharemos los efectos del autotune sobre la voz de Maal, pero también que los polirrítmos cobran peso entre tribal y bailable, y que los instrumentos tradicionales conviven con fieras guitarras eléctricas (la potentísima Fulani rock, impactante comienzo de disco donde los haya) y con sedosos teclados (One day).

La canción que da título nos remonta al afropop ochentero que tanto triunfo proporcionó a Maal, con la curiosidad añadida del banjo de Winston Marshall (Mumford & Sons). Otros temas como Kalaajo permanecen prácticamente fieles a estructuras más puras, propiciando un hermoso encuentro entre las acústicas arpegiadas y unas guitarras eléctricas que bien podrían salir de un disco de Tinariwen.

Lo único que rompe la dinámica impecable de The traveller es el dúo de canciones finales, simbólicamente tituladas War y Peace, dominadas por los recitados del poeta Lemn Sissay. La primera de las piezas es abrupta, tanto en la interpetación de Sissay como en la instrumentación que la rodea, en claro contraste con las delicadas atmósferas que suavizan el mensaje en la subsecuente Peace. El mensaje es pertinente y queda claro, pero se diría que al darle tanto peso en dos de las nueve canciones de su disco, Maal ha primado su labor social sobre la de músico. Con todo, es bueno tenerle de vuelta, consiguiendo que los sonidos más africanos que se escuchen por aquí vengan realmente de África y no de alguna imberbe y cool banda de Brooklyn.

Valoración: 6,7

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