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Antony / Battiato, Del suo veloce volo (Universal 2013)

Autor: | @sergiomiro

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¿Extraña pareja? Quizás no tanto. A Antony ya estamos acostumbrados a verlo en cualquier tipo de compañía, por excéntrica que pueda parecer (de hecho, sus aliados cada vez se alejan más de los rockeros que solían arroparle cuando apareció en la escena como protegido de Lou Reed). Por otro lado, Battiato siempre ha contado con cierto beneplácito de la crítica “exquisita” y hasta del público indie, que toleran sus escarceos más adultos y acaramelados con la misma complacencia otorgada a alguien como Leonard Cohen cuando hace algo similar.

La cita que les unía era de etiqueta: el Arena de Verona con acompañamiento orquestal de la Filarmónica Arturo Toscanini, en un concierto celebrado a finales del pasado 2013. Nadie discute que hacía falta un disco que documentase la ocasión. Si acaso, una vez escuchado el resultado, queda la pena de que la pareja no comparta tantos momentos como hubiera sido deseable.

Vamos con la parte a dúo: Battiato nos pone los pelos como escarpias haciendo su primera aparición en el You are my sister para convertirse en “hermanito” de Antony en la parte que, como muchos recordarán, correspondía a Boy George en la grabación original. Es una pequeña joya que justifica el disco y que hasta hace que uno se maldiga por ser hijo único.

También comparten el tema que Battiato compuso con Antony en mente, Del suo veloce volo, a la postre título del disco, y una sorprendente As tears go by de los Stones (una de las dos versiones del disco, junto con el Crazy in love de Beyonce acometida por Antony en solitario y que ya viene siendo un clásico de sus conciertos).

Y ya está. Ahí acaba el curioso emparejamiento. La cosa sabe a poco, y hasta invita a sospechar al escéptico que llevo en mí sobre las causas reales de esto. Sobre todo cuando vemos que la colaboradora habitual de Battiato, Alice, se asoma en dos duetos en los que Antony habría encajado a la perfección. ¿Estarían previstos más temas para el dúo protagonista que al final fueron descartados por falta de tiempo para la preparación, o porque a Antony se le atragantaba el italiano, o vaya usted a saber por qué?

Nos toca conformarnos con lo que dio de sí el histórico encuentro, y dejar para otra ocasión nuestro sueño de ver a Antony en su versión más petarda lanzarse a por un Centro di gravitá permanente o a por un Voglio vederti danzare (las dos canciones que, en su versión castellana, se colaron en el imaginario colectivo del público español de los 80, en el corto tiempo en que Battiato llegó a ser considerado opción de masas por aquí).

En cuanto a las aportaciones en solitario, Antony se lanza a intensas interpretaciones de algunos de sus temas señeros, que resultarían muy sorprendentes si no fuera porque casi todas estas versiones orquestales las pudimos escuchar en su último disco, Cut the world (2012). Batiatto, por su parte, cumple expediente de sobras y hace uso de su condición de anfitrión encarando una recta final de lujo con algunos de sus temas más guereros y con un apoteósico medley de Bandera Bianca/up patriots to arms.

 

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