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Anna Calvi, “Hunter” (Domino Records, 2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Comenta Anna Calvi que, en su nuevo disco, quería derribar las barreras y los estereotipos con los que cuenta el género de las personas. Por eso no es casualidad que lo haya titulado “Hunter” (cazadora), una palabra que siempre se asocia al género masculino y que ella ha puesto en femenino. Algo que se aprecia a lo largo de todo el álbum, donde las referencias al sexo de las personas son constantes. Y ojo, porque parece que ha logrado su propósito, ya que estamos ante una colección de canciones coherente, en el que feminismo está en un primer plano, y en el que la artista británica nos sumerge en su rock sensual, crudo y, por momentos, desgarrador.

Musicalmente, estamos ante un trabajo con un sonido envolvente, en el que volvemos a encontrar sus referencias más básicas, como la primera PJ Harvey o la teatralidad de Kate Bush. Para lograrlo, se ha rodeado de un equipo de lujo, donde encontramos a Adrian Utley de Portishead, y a Martyn Casey, bajista de los Bad Seeds de Nick Cave. Además de la producción de Nick Launay, al cual recurrió porque le gustaba el sonido de las baterías de “Flowers of Romance”, el disco de PIL que produjo en 1981. Algo que se aprecia desde el principio, en la inicial ‘As A Man’, donde esas baterías secas y potentes son parte fundamental de la canción. Y por ese camino sigue en ese espectacular single llamado ‘Don’t Be the Girl out of My Boy’. Los dos son dos cortes de rock crudo, en los que Calvi no tiene ningún problema en pegar unos buenos gritos si la ocasión lo merece –brutal, lo que hace en el segundo tema-. Siguiendo esta línea rockera, también nos encontramos la escurridiza, pero muy intrigante, ‘Indies or Paradise’, y la potente ‘Chain’. Aparte de esa sobresaliente ‘Wish’, donde se acerca a sonidos más bailables sin dejar de lado su faceta más rock.

No todo es crudeza en este trabajo, también sabe ponerse delicada y sedosa de vez en cuando. Es el caso del tema que da título al disco, en el que se deja llevar por unos teclados de lo más ensoñadores y algún pequeño detalle más electrónico. Más cinematográfica está en la épica ‘Swimming Pool’. Y es que, cuando mencionábamos a Kate Bush, no era porque sí. Además, vuelve a estos sonidos al final del álbum, que es donde aparecen ‘Away’ y ‘Eden’, dos temas con los que consigue sensaciones muy diferentes. En la primera le cuesta arrancar, y termina aburriendo un poco. Sin embargo, en la segunda, emociona desde el principio (esa guitarra es una preciosidad), y logra dar con uno de los mejores cortes del álbum.

Ya no cabe duda: Anna Calvi es una de las grandes artistas de la actualidad.

Valoración: 8

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