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Angel Olsen, “My Woman” (Jagjaguwar, 2016)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Los adelantos de “My Woman”, el nuevo álbum de Angel Olsen, han servido para confirmar algo que, en parte, ya sabíamos. La artista de Missouri se ha convertido en una de las grandes compositoras de su país, y este nuevo trabajo la mete de lleno entre las mejores.

El tercer álbum de la norteamericana reincide en ese sonido crudo, guitarrero y noventero de su trabajo anterior, pero hay nuevos ingredientes que destacar. Uno de ellos es la inclusión de algunos sintetizadores que, en casos como en el de ‘Intern’, tienen gran parte del protagonismo. Otra de las novedades es el toque más amable que tienen canciones como ‘Never Be Mine’, en la que hay una influencia clara del pop de los sesenta (Ward y Deschanel matarían por ella), y ‘Give It Up’, donde se pone un poco más juguetona, y se hace con un estribillo que roza la perfección. Unas novedades que resultan de lo más acertadas, y que plantean un nuevo camino a seguir.

Si hay algo que hace puso en el huracán a Angel Olsen, fueron esas canciones más desgarradas que aparecían en su anterior trabajo. En ellas se acercaba a la primera PJ Harvey, y dejaba clara su predilección por un sonido un poco más lo-fi heredado de los noventa. Aquí también hay unas cuantas dosis de esto, y se podría decir que, incluso, está más acertada que en tiempos pasados. Es el caso de ‘Shut Up Kiss Me’, todo un pepinazo, directo y pegadizo, que te deja del revés a las primeras del cambio. Pero no es la única, cuando se pone un poco más áspera, como en ‘Not Gonna Kill You’, que es un corte más esquivo, resulta igual de atrayente.

My Womantambién es un trabajo esplendido cuando aparecen sus baladas, que prácticamente ocupan la totalidad de su segunda parte. Temas largos como  ‘Sister’ y ‘Woman’, que sobrepasan los siete minutos sin que le oyente apenas lo aprecie, y dejando muy buenas sensaciones. Son dos cortes similares, reposados y lánguidos, en los que, en algún momento, también entra una buena dosis de guitarras. Quizá es un poco más redonda la primera, pero la verdad es que las dos son notables. Si es cierto que puede que, a más de uno, no le guste demasiado que las dos caras estén tan diferenciadas, pero esto no es impedimento para que temas como ‘Those Were the Days’ o ‘Pops’, resulten igual de atrayentes. Es más, pocos momentos en el álbum no lo son.

Con “My Woman”, Angel Olsen ha dado el paso gigante necesario para meterse en la primera división, algo que, tal y como está la competencia, no es nada fácil.

Valoración: 8,3

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