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Andy Jenkins, “Sweet Bunch” (Spacebomb Records, 2018)

Autor: | @sergiomiro

Basta con escuchar las primeras notas de este “Sweet Bunchpara asombrarnos ante el sonido tan definido y bien ejecutado de un debutante desconocido que aparentemente ha surgido de la nada. Ciertamente, Andy Jenkins tiene aún mucho camino por delante para darse a conocer, pero no es exactamente un recién llegado. Además, y esto es lo más importante, viene muy bien rodeado. Proveniente de la misma escena de Richmond, Virginia que alumbró a Matthew E. White y su sello/estudio/batallón de músicos Spacebomb, Jenkins se siente parte de la familia y con ellos ha alumbrado su primer disco.

Es toda una garantía contar con la producción de Matthew E. White y con sus musicazos habituales (mención especial a Cameron Ralston y sus líneas de bajo repletas de groove y buen gusto), a los que hay que unir la aparición estelar a las teclas del gran Phil Cook (Magafaun, Hiss Golden Messenger), pero si Jenkins no hubiese contribuido a la cosa con un “dulce puñado” (‘sweet bunch’, en inglés) de canciones, esto no habría llegado al nivelazo patente en este disco.

Aunque el estribillo soleado de ‘Ascendant Hog’ llevó a algunos cronistas a definir de manera equivocada a Andy Jenkins como “el chico popero de la escudería Spacebomb”, la realidad es que estamos ante un disco más bien reminiscente de los cantautores norteamericanos de los 70, del country rock clásico, del groove de Nueva Orleans, o incluso del “rock del pantano” de Fogerty y compañía (esto último especialmente notorio en el riff que sostiene el tema titular, un espectacular dueto con su estelar productor).

 

Valoración: 8

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