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Alondra Galopa, Ni fuimos, ni somos, ni seremos héroes (Linier / The Borderline 2015)

Autor: | @sergiomiro

Alondra_Galopa_Ni_fuimos

Este dúo granadino surgió como un choque de trenes creativo entre el pasado musical de corte rudo y experimental de Juan A. Salinas, y la dulzura melódica de Mónica Navarro. Lejos de ser un caos incongruente, Alondra Galopa se ha confirmado a lo largo de sus tres discos como un proyecto sólido en el que cada uno de sus componentes ha aportado los ingredientes necesarios para que la fórmula cuaje en el punto justo, convirtiéndoles de paso en una rareza en el panorama (tanto granadino como nacional).

Eso también hace difícil etiquetarles, o encajonarlos en algunos de los módulos estilísticos en los que a veces parecen obligados a estar los grupos que quieran tener algo de notoriedad en nuestro indie. Su nuevo trabajo es un ejemplo más de una propuesta en la que pueden llegar a sonar post-rock (Punto de partida), o dejar colar un riff de guitarra de rock clásico o de punk (Ley de la gravedad), o parecer la más cándida banda de indie pop (A ninguna parte), o mezclar susurrantes melodías vocales con feedback guitarrero al estilo shoegaze (Héroe). No importa cuántos montículos sonoros recorran, ante todo brilla la personalidad del grupo.

Ni fuimos, ni somos, ni seremos héroes (gran título) comienza y termina con la necesidad de encontrar un lugar en el que vivir y un lugar en el que morir. Se llega a entender que para Alondra Galopa ese lugar es uno solo, y si lo trasladamos al plano musical podríamos decir que en sus pocos años de existencia ellos ya han encontrado el lugar desde donde expresarse al más alto nivel.

 

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