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Alondra Bentley, Resolutions (Gran Derby 2015)

Autor: | @sergiomiro

alondra

Un lujo asiático; o mejor dicho, un lujo virginiano. Porque, por mucho aprecio que le tengamos a Alondra Bentley, y por más que la hispano-británica haya ido alejándose paulatinamente del inocente y florido folk que alumbró sus comienzos, hay que ceder gran parte del protagonismo mediático de este disco al hecho de que ha sido grabado en Richmond, Virginia, nada menos que por el gran Matthew E. White y sus tremendos músicos habituales.

No es asunto baladí. White es uno de los creadores más interesantes de los últimos tiempos, y los proyectos que su ajetreada carrera en solitario le deja tiempo de supervisar cuentan con un sello de calidad que, en casos como el de Natalie Prass, han garantizado un plus de atención a artistas antes absolutamente desconocidos.

Lástima que a nivel internacional casi nadie parece haberse enterado de lo que ha dado de sí el trabajo de White con nuestra Alondra, porque el resultado no desmerece en absoluto a nada de lo que hasta ahora ha salido de los estudios Spacebomb del barbudo artista.

No nos confundamos: por mucho que arreglos y sonido rocen la perfección, todo quedaría en fuegos de artificio si no estuviera sustentado en el talento de Alondra. Y es que Resolutions es la obra que confirma su imparable evolución como artista completa, un salto compositivo y sonoro evidente que saca el brillo adecuado a sus múltiples posibilidades como compositora y cantante.

Tras una introducción casi ambiental (Pegasus), con una simple melodía sujeta a base de sintetizadores y voces tratadas, el disco entra de lleno en materia con una de sus mejores bazas, What will you dream. La canción lo tiene todo para ser un single clásico: ritmo casi-bailable, elegante instrumentación, y un pegadizo estribillo de clásica melodía sincopada; todo ello cantado con una atractiva gelidez, muy de la escuela Debbie Harry.

Remedy representa, junto a Mid September y When I get back home el lado más puramente pop del disco, y casi podrían colarse en cualquier disco de Belle and Sebastian (o, más bien, en la banda sonora de God help the girl), sin que nadie se extrañase demasiado.

Effort and joy evita la comodidad de regodearse en los imponentes arreglos de cuerda que la adornan, sobre todo porque detrás hay una composición deliciosa con un estribillo digno del mejor Bacharach. El mismo tipo de orquestación, ahora suplementado por un colchón de cuerdas marcan el devenir de Sweet Susie, igualmente inconformista a golpe de inesperados giros de melodías e intenciones.

Si bien Alondra está a salvo de caer en el sobrecargado saco de “nuevas Joni Mitchell”, el fraseo de The News nos recuerda agradablemente a la genial canadiense.

En la recta final de un disco que se corona a ritmo de vals con la solemne Water, encontramos otra de sus grandes joyas, una Our World donde Alondra juguetea ligeramente con el soul y con el pop adulto y donde multiplica su voz hasta el infinito en unos coros tan impactantes que White decidió dejarlos a solas al final de la canción para que lucieran en todo su esplendor.

 

Valoración: 8,8

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