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All We Are, “Sunny Hills” (Domino, 2017)

Autor:  | Google+ | @curtillo

All We Are, o lo que es lo mismo, esa banda que hace tres años describía su música como unos Bee Gees puestos de Diazepan, están de vuelta. Y es una vuelta con sorpresas, porque el trío británico ha endurecido su sonido, y ha dejado atrás el mundo de los tranquilizantes. Poco tiene que ver este “Sunny Hills” con su homónimo álbum de debut, y la verdad es que mucho mejor así. Se han quitado el efecto tranquilizador que lastraba sus canciones, y se han vuelto mucho más crudos y directos. Además, se les nota un poco enfadados, y viendo los vídeos de presentación de los singles previos al álbum, no es difícil darse cuenta que la situación política del país donde viven – su base está en Inglaterra, pero sus miembros son de Brasil, Noruega e Irlanda – es la culpable.

El segundo trabajo de la banda de Liverpool se abre con ‘Burn It Out All Out’, un tema oscuro e intrigante, que abraza el post-punk sin ningún tipo de tapujos. Es una buena carta de presentación para lo que viene después, que no es otra cosa que los dos singles del álbum. Tanto ‘Human’ como ‘Animal’, nos presentan a unos All We Are más acelerados y directos, que no se dejan intimidar por la crudeza de las guitarras. Sobre todo en la segunda, que es todo un pepinazo en el que fusionan la electrónica con una guitarras estridentes, y un estribillo irresistible. Algo que también hacen en ‘Dance’, el siguiente tema, donde, como bien indica su título, nos hacen bailar.

Hay algún momento en el que esa crudeza se les va un poco de las manos. Es el caso de ‘Down’, que es un un terremoto en el que, los bajos rotos y secos, se dan la mano con las guitarras cortantes y estridentes. Una pequeña locura que, según el momento en el que se escuche, puede resultar un tanto cargante. Pero no pasa nada, solucionan la papeleta inmediatamente después con la intensa ‘Dreamer’ y, sobre todo, con ‘Youth’. En esta última nos encontramos con el momento más delicado del álbum, en el que se dejan llevar ritmo sedoso, que recuerda a los The Cure más electrónicos, y por la voz de Guro Gikling, que esta vez suena mucho más amable. Aunque esto dura poco, porque acto seguido, aparece ‘Waiting’, otro autentico cañonazo. Y para terminar ‘Punch’, otro tema oscuro que va subiendo de intensidad a medida que van pasando los minutos. Una buena trasformación, sin duda.

Valoración: 7,8

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