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Dedicado a Vic Chesnutt y Lhasa de Sela

vicylhasa

En Navidad solo tendrían que morir los malos.

Estas Navidades han sido de unas de las más tristes en lo que a obituarios musicales se refiere. Tras dos días de colapso mental por la noticia de la triste desaparición de Vic Chesnutt, me encontré justo unos días después con la muerte de Lhasa de Sela. Ambos artistas han sido dos grandes figuras que dejan un hueco irreparable en la música y, particularmente, en mi pequeño olimpo de artistas favoritos. Vic Chesnutt y Lhasa de Sela aportaron a la música emoción y calidad, y fueron, sin duda, dos artistas únicos.



Chesnutt era tetrapléjico desde los 18 años, lo que le había llevado a desarrollar una forma muy particular de tocar, componer y expresarse, todo un personaje que llegaba desde Athens y al que su paísano y amigo Michael Stipe (de R.E.M.) le llegó incluso a producir. También Stipe estuvo detrás de un disco homenaje que le hicieron en el año 96 donde colaboraron pesos pesados de la música (incluida la mismísima Madonna), con el fin de poder recaudar dinero para los músicos que no pueden costearse la Seguridad Social, medicinas, operaciones... en Estados Unidos. Precisamente la incapacidad de poder costear los gastos médicos ayudó, junto a una no muy feliz existencia postrado en la silla de ruedas, al aislamiento que conllevó un intento de suicidio que acabó en tragedia. Las desgracias fueron limándo las ganas de agarrarse a la vida y al final sucedió lo inevitable. Yo me quedaré con su música, y especialmente con la primera y última vez que lo ví en directo, en el año 2006 en el Primavera Sound, formando parte de la Undertown Orchestra (súper banda que compartió junto a Will Johnson de South San Gabriel y Centro-matic, Dave Bazan de Pedro The Lion y Mark Eitzel de American Music Club). Luego pasó en el 2008 por el Apolo, y fue una espinita que se quedó clavada.




El pasado viernes 25 de diciembre (día en que muchos celebramos con toda la felicidad del mundo la Navidad) moría a los 45 años. Decidió poner fin a su vida con una sobredosis de relajantes musculares que lo llevaron al coma profundo y de ahí ya no pudo volver. Kristin Hersh (Throwing Muses) ha sido la portavoz de este terrible desenlace y también ha habilitado una web con el fin de recaudar fondos para la familia.

La otra noticia luctuosa me llegaba el día 2 de enero. Lhasa de Sela era vencida por el cancer en una lucha que duraba ya dos años y que la tenía apartada de los escenarios, pero que no impidió que este mismo 2009 nos dejará uno de los trabajos más bonitos, "Lhasa". La descubrí en el 2005, cuando ya llevaba dos años editado su trabajo "The Living Road". Ese mismo año y gracias a la repercusión que tuvo se dejó caer por Barcelona. Sin dudarlo desde estas mismas páginas aupamos aquel concierto como el "Mejor concierto internacional del año". Hacía mucho tiempo que no veíamos a un artista en directo que durante dos horas nos hiciera sentir tantas cosas juntas: emoción, alegría, ternura, vértigo... todo una marea de sentimientos que no pudíamos controlar, ya no sólo al interpretar las canciones, sinó incluso cuando entre canción y canción contaba unas historias increíbles. Aquel concierto significó para mi descubrir a una artista total, a la cual tuvimos la oportunidad de volver a ver en una segunda actuación tiempo después y con la misma emoción que en aquel primer concierto. Tras aquella gira, silencio y espera. Cuando llegó su último trabajo, "Lhasa", se convirtió en uno de los discos más reproducido en mi Ipod. Busqué rápidamente fechas para sus conciertos y me encontré con una nota en su web en la que decía que Lhasa estaba pasando por un momento duro y que estaba luchando contra una terrible enfermedad. A pesar de ello nunca pude pensar en lo peor y justo el pasado 1 de enero, recien estrenado este 2010, me llevé el segundo jarro de agua fría de las navidades. Con tan solo 37 años Lhasa de Sela se apagaba. A oscuras recuperé su último disco y no pude impedir que se me escapara alguna lagrima.

Descansen los dos en Paz.



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