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De conciertos por la Gran Manzana

Autor:  | Google+ | @curtillo

pulp portada

Una de las cosas que siempre hay que hacer cuando se va a Nueva York, es mirar su agenda de conciertos. La ciudad norteamericana ofrece un amplio abanico de citas musicales muy recomendables en cualquier época del año, y lo más normal es acabar teniendo que elegir entre varios conciertos que tienen lugar el mismo día. En nuestro último viaje a Nueva York, decidimos ir a ver a Perfume Genius, The War On Drugs y Pulp, pero nos dejamos en el tintero a bandas como Hunx And His Punx, Nada Surf, Black Tambourine o Kraftwerk en el MOMA (imposible conseguir una entrada).

Aquí tenéis un pequeño resumen de esas tres actuaciones (más las de los teloneros), en las que pasamos del local más cutre de Brooklyn, al lujoso y mítico Radio City Music Hall.


Nuestra aventura empieza el 5 de Abril en la cutre Glasslands Gallery, una sala de Williamsburg que ya lleva un par de años programando a nuevas e interesantes bandas. Allí la cita era con Parenthetical Girls y Perfume Genius, dos bandas que han hecho de la ambigüedad una de sus mayores bazas.

Parenthetical Girls son unos grandes desconocidos en Europa, pero su pop barroco y cabaretero tiene tirón en su país, y la sala ya presentaba un lleno considerable cuando comenzó la banda de Portland (entre el público pudimos ver al cantante y a la teclista de The Pains Of Being Pure At Heart). Tengo que reconocer que, aparte de ver un par de vídeos y de escuchar un par de veces un Ep navideño que sacaron el año pasado, no conocía nada más de ellos, y me sorprendieron positivamente. En directo tienen fuerza, y su cantante el suficiente morro para quedarse con todo el personal con sus continuas bromas sobre alguna ciudad de su país y los problemas que tuvieron en un concierto en Manhattan (para los neoyorquinos, Brooklyn y Manhattan son dos mundos distintos). Durante los cuarenta minutos que duró el show, Zac Pennington se subió a los altavoces, recorrió toda la sala con el micrófono en mano, y animó al público a meterse con él en un fotomatón que había en una esquina cercana al escenario —no lo consiguió—. Todo el espectáculo estuvo aderezado con unos cuantos buenos temas en los que podemos encontrar influencias de David Bowie, Suede y Marc Aldmond. Muy recomendables.

Mike Hadreas es el chico que se esconde tras Perfume Genius, y el que da vida a esas canciones llenas de emoción y tristeza en las que cuenta su vida. Hadreas sabe que entre estos temas tiene auténticas joyas que atraen hasta al mismísimo Michael Stipe, que se encontraba esa noche en la sala —ver un concierto con el líder de R.E.M. a un metro de ti, es todo un lujo—. Quizá por eso, se mostró nervioso sobre el escenario y no terminó de cuajar una actuación que se quedó a medias. Además, la mala acústica de la sala, en la cual se oía más el concierto de hardcore que había en el local de al lado, que los preciosos temas del neoyorquino afincando en Seattle, colaboró a que canciones tan maravillosas como Gay Angels, Dark Parts o Hood no emocionaran tanto como esperábamos. Una pena, ya que había ganas de disfrutar de su música, pero el Glasslands Gallery no es el lugar adecuado para eso.

Al día siguiente nos tocaba ir al Music Hall Of Williamsburg para ver a The War On Drugs. La banda de Philadelphia sacó un gran segundo trabajo el año pasado, y no había que perderse la oportunidad de escuchar sus canciones en directo.

Llegamos a tiempo para ver a Ape School, una joven banda a la que el escenario del Music Hall se le quedó grande. Sonaron tan planos y aburridos, que nos fuimos a por dos cervezas (en vaso de plástico, al módico precio de 15$). La verdad es que no creo que lleguen a ningún lado.

Ya con la sala llena —no es difícil, ya que caben 550 personas— salieron al escenario The War On Drugs a intentar demostrar que el folk dylaniano no tiene por qué estar reñido con sus piezas más ambientales. Pero no lo consiguieron. La banda de Adam Granduciel sonó bastante mal, y cada vez que tiraban de teclados aquello se convertía en una pelota de sonido que te destrozaba los oídos. Tan solo pudimos apreciar su buen directo en los temas más acústicos y folkies como Buenos Aires Beach, con la que abrieron el concierto. Una pena, ya que temas tan buenos como Taking The Farm, Your Love Is Calling My Name o Baby Missiles se vieron deslucidos, y al pobre saxofonista que llevaban, ni siquiera se le oía. Además, los parones entre canción y canción, o la gracia de subir a una chica del público a tocar la acústica en un tema —aquí tuvieron un gesto muy feo con un pobre chico al que subieron y echaron poco después porque preferían a la chica—, le quitaron al concierto el poco ritmo que tenía. Esperemos que en el próximo Primavera Sound estén más atinados.

El 10 de Abril, a eso de las 19:30 nos plantamos en el mítico Radio City Music Hall para ver a Jarvis Cocker y sus compinches, tras catorce años sin pisar los escenarios norteamericanos. Triunfaron, y mucho. Eso sí, primero había una sorpresa en forma de teloneros.

A las ocho en punto salían al escenario Chromatics. La banda de Portland ni siquiera estaba anunciada, y fue toda una sorpresa ver lo bien que suenan sus nuevos temas en directo. Aquí tengo que hacer un inciso y decir que creo que no he estado una sala de conciertos con mejor sonido en toda mi vida: Tanto en Chromatics como en Pulp, todo sonó perfecto y sin fisuras.Volvemos con la banda de Ruth Radelet. Empezaron con la versión de Neil Young (Into The Black) que abre su estupendo nuevo trabajo, el cual fueron desgranando en los 35 minutos siguientes. Temas como Lady, Kill For Love o Back From The Grave sonaron contundes y espectaculares. Eso sí, el más celebrado fue su hit In The City. Lástima que les cortaran y no les dejaran tocar otro tema que tenían preparado. ¿Cuál sería?

Uno tenía la duda de cómo sería ver un concierto de Pulp sentando, algo que a priori no me hacía mucha gracia, pero no tuve tiempo de comprobarlo. Nada más apagar la luces y encenderse los neones con las letras de PULP, las casi 6000 personas que abarrotaban el recinto se levantaron y no se volvieron a sentar durante la siguiente hora y media. Do You Remember The First Time?, Mis-Shapes y Razzmatazz fue el trío elegido para abrir el concierto, que se centró en su clásico "Different Class" (cayó entero). La banda de Sheffield está en estado de gracia en esta gira de reunión que empezó el año pasado en el Primavera Sound, y en Nueva York dieron buena muestra de ello. También es cierto que pocas bandas de los últimos años tienen una colección de canciones tan buena como ellos, y que prácticamente da igual lo que toquen. Ya fuera un This Is Hardcore apabullante en el que Jarvis dio buena cuenta de las posibilidades que le ofrecía el RCMH —antológicos los bailes que se pegó en las escaleras laterales de la sala— o hits tan claros como Babies, F.E.E.L.I.N.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E, o Disco 2000, todo les salió bien y no hubo ni un solo momento para el aburrimiento. Por supuesto, lo más esperado era Common People, que la dejaron para cerrar la primera parte del show, con presentación de la banda incluida. Espectacular, impresionante, tremenda; cualquier adjetivo se queda corto para expresar lo que vivimos con esta canción.

En el bis sorprendieron, ya que tocaron tres temas que ni de lejos están entre los más famosos de la banda. La primera fue Like A Friend, un muy buen tema que aportaron para la banda sonora de la película "Great Expectations" (debió de ser un éxito en USA, ya que también la tocaron en la televisión la noche anterior). Siguieron con una bonita Live Bed Show y acabaron con esa macarrada llamada Party Hard, en la que Jarvis dio buena cuenta del megáfono. Una canción perfecta para cerrar un concierto. ¡Un diez para ellos!

El bagaje de esta última visita a Nueva York fue más que positivo, y se añade a otros estupendos conciertos que vimos en años anteriores (Patti Smith, Clem Snide, Cut Copy, etc.). Ya en el avión de vuelta a Madrid, todos íbamos pensando en qué conciertos coincidirán con nuestro próximo viaje a la ciudad de los rascacielos.

 Fotos: Adolfo Añino


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