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Crónica South Pop Isla Cristina 2010

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El South Pop es un festival que contiene todos los elementos necesarios para ser el broche final ideal del verano: playa, sol, buen tiempo, sesiones de djs en la ya célebre piscina con forma de Mickey Mouse... El hecho de no conocer a la mayor parte de los grupos programados no es impedimento ni excusa para no ir al festival; de hecho se convierte en todo lo contrario, ya que es un placer dejarse conquistar por todas esas bandas seleccionadas por Green Ufos.


En el pequeño anfiteatro en el que tienen lugar las actuaciones se está cómodo, y si eliges estar en la pista bailando puedes hacerlo a tus anchas. El resto del recinto es todo comodidad, césped y una sensación muy reconfortante de andar por casa. Nada de colas excesivas, nada de estrés por horarios y nada de largas caminatas. Todo facilidades para los que llegamos a Isla Cristina buscando un fin de semana regado de buena música y un ritmo menos agotador que el de los festivales a los que estamos acostumbrados.

Sesiones de Djs en la piscina

El festival comenzó el viernes por la tarde con el set de Dj Dúkula en la piscina, sesión que inauguró con una canción de lo nuevo de Arcade Fire. Es fácil imaginar el ambiente que se vivía allí, ¿verdad?. Además durante las sesiones de Djs había 2x1 en la barra de la piscina, por lo que es difícil idear un final de verano que el de estar en remojo con el sol penetrando en tu piel mientras te tomas un rico y barato coktail y bailas al son del mejor indie.
 
El sábado por la mañana la sesión piscinera corría a cargo de los Pin&Pon Djs. Estos chicos lanzan temazos como flechas y si quedaba alguien un poco dormido, ellos lo desperezaron a base de ritmos del Guincho, Klaus&Kinski, Linda Mirada o La Casa Azul. El agua era un hervidero de caipirinhas y gente bronceándose y, sobre todo, de cuerpos bailando en la orilla, o en el agua, porque el dúo afincado en Barcelona no perdonaba: cada canción que ponían era un hit. Imparables. La sesión de la tarde del sábado fue bien distinta. A los mandos, Bom Voyage Dj, que apeló al imaginario popular de los presentes poniendo canciones como Don Quijote y Sancho o Bob Esponja, y terminando su sesión con la impostadamente épica Viva la vida de Coldplay. Un sesión, dejémoslo ahí, "diferente". Pero los refrigerios seguían siendo 2x1...

Noche del viernes

Vayamos a la noche. La primera noche fue, sin lugar a dudas, la noche de Erlend Øye y los suyos en su faceta de The Whitest Boy Alive. Sonaron compactos y dieron un bello espectáculo de precisión, de medios tiempos y de auténtico ritmo bailable. La voz profunda de este pelirrojo es inconfundible e inunda todo el ambiente, es como si emitiera un halo que impregna y que hipnotiza como si fuera el flautista de Hammelín. Pero la noche fue de más bandas: Dorian tocaron su ya tradicional repertorio repleto de temas del último álbum que han publicado, La ciudad invisible. El sonido estuvo correcto, pero sus canciones se hacen largas en vivo, como si impostaran una duración extensa supuestamente para lograr "estirar" la emoción que transmiten sus temas, cosa con la que, en mi opinión, consiguen lo contrario...
 
The Radio Dept ofrecieron un concierto de lo más apagado y tranquilo, siguiendo la estela de su último trabajo, y no asomó demasiado su faceta más movida que pudimos disfrutar en su sonido de mediados de los dosmiles. Los italianos Fitness Forever ("son como La Casa Azul pero en italianos" -pude escuchar esta descripción que alguien le contaba a un amigo en la piscina-) sonaron enérgicos y luminosos, pero no les acompaño el horario: tocaron demasiado pronto y había poquita gente dispuesta a acoger su propuesta a esas tempranas horas. Lo mismo le pasó a Rauelsson. Al que nadie se perdió es a Guille Milkyway con su dj set. Era el encargado de cerrar la noche del viernes y pinchó todo lo que pudo y más. Antes de la sesión ya avisaba en su twitter de que le apetecía hacer una noche negroide y sí, sonaron hits de los Jackson Five o de las Ronettes, pero supo intercalar con clásicos indis como los Pixies. Fue una sesión la mar de divertida y bailonga.
 
Así se baila el sábado noche

La noche del sábado era para algunos, entre los que me cuento, la noche de Hidrogenesse. Tocaban a la mejor hora, ni pronto ni demasiado tarde; estuvieron simpatiquísimos, muy divertidos, y bien "atrezaos" como dirían los chicos de Muchachada Nui. Genís iba de espantajo, y Carlos iba como de tenista con camisa de casposo. La gente vociferaba sus temas como si no hubiera un mañana y todos se desgañitaron con Estafa o Así se baila. Disfraz de tigre fue la apoteosis (entre el público había gente con auténtico disfraz de tigre), y Los caballitos pony sonó al clásico del indie-pop español que ya es. Esa misma noche Nitoniko tuvo su hueco improvisado en el set de djs dado que la noche anterior, día para el que estaba programado, no pudo tocar debido a un corte en el suministro eléctrico que el festival sufrió. Así Juanjo pudo tocar sólo dos canciones, aunque confirmó presencia para el año que viene. Las dos canciones que pudimos disfrutar fueron Los chicos de ahora y un homenaje a Massiel. Sonó estupendo, naïf como él es, y su voz y su presencia animaron mucho. Sobre todo divirtió a un público que en su mayoría no conocía su música, lo cual no es nada fácil. A mí me conquistó y desde ya me declaro fan. The Baltic Sea fueron los damnificados del sábado, con un horario en el que la mitad del público estaba pasando su primera resaca del día en la piscina... Las chicas de The School (bueno, no todo son chicas pero son mayoría) deleitaron con su savoir faire con numerosos instrumentos. Su concierto animó bastante y a buen seguro que captaron numerosos fans entre quienes aún no las conocían.

Bob Stanley de Saint Etienne (y creedme que siento tener que decir esto) fue el gan bluff de la noche: pinchó música especializada para entendidos en los 50s y 60s más puros, y seguro que aquellas versiones apócrifasson muy interesantes, pero para el gran público la sesión resultó aburrida y poco bailable. Nada que ver con la que protagonizaron los Pin&Pon Djs, que "rescataron" el final del festival e inundaron el fin de fiesta de buen pop, buen rock, buenos clásicos del indie y de novedades. La gente bailaba, brincaba, hacían volteretas, y todo el mundo disfrutaba de los temas que este dúo seleccionaba sin parar. La cosa se extendió hasta horas intempestivas, pero no todos podemos contar que aguantáramos hasta el final. Y es que las dos sesiones en la piscina más el cansancio de la noche anterior, y de esa misma, hicieron estragos y muchos tuvimos que irnos al confortable hotel antes de que la cosa tocara a su fin.

Ambiente familiar

Durante todo el festival pudimos ver a muchas familias disfrutando todos juntos de las actividades propuestas, se vivió un ambiente muy festivo con gente disfrazada (¡está visto que el disfraz de Spiderman tiene mucho éxito, había unos cinco!), y se hizo muy fácil disfrutar cada minuto. Además, el domingo, como despedida, la organización invitó a una barbacoa de pescado y algún que otro producto del mar (¡ricas almejas!), que iba incluida con la entrada. Final perfecto para la edición 2010 del más entrañable de los festivales patrios, para el verano y para todo lo que tiene que ver con la era pre-propósitos del otoño. El año que viene más, por supuesto.


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