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Crónica Low Cost 2013

Autor: | @bohemian_corner

Un año más nos pasamos por Benidorm para disfrutar de un festival que crece exponencialmente para estar en el Levante. Y hago este matiz porque los festivales del sureste patrio siguen estando a años luz de los que se facturan en tierras catalanas, tanto en calidad como en riesgo a la hora de programar. Dicho esto, es un hecho que tanto SOS4.8 como Low Cost Festival mejoran cada año. Lo hacen despacio y con buena letra: rápidos accesos, pulsera con chip para agilizar los ríos de gente, apenas colas en baños y barras, comodísima zona de prensa…

Así que nos plantamos el viernes en la Ciudad Deportiva Guillermo Amor con el objetivo incuestionable de regar con buena cerveza los cuerpos atenazados por el excesivo calor. Eso sí, accedimos al recinto con un retraso considerable debido a que encontrar aparcamiento a 10 kilómetros a la redonda en Benidorm debería ser prueba de Pekín Express. ¡Qué odisea!

Descorchamos la botella con Verónica Falls, ingleses mucho menos descuidados que Paul Gascoigne y con un exquisito gusto para hacernos viajar entre melancolía y esperanza a través de el pop hipnótico que reafirman en su segundo largo “Waiting for something to happen”. Notable concierto para calentar motores, sobre todo cuando sonaron temas de su primer disco, más pisteros y ácidos.

Siguiente parada, Two Door Cinema Club. Sobran las presentaciones.Los conocen hasta en Génova 13. Pues bien, en un abarrotado escenario Budweiser no hubo ser vivo que no sudara la gota gorda ante tal derroche de intensidad y clase. Da igual que suenen temas de “Beicon” o de álbumes anteriores al mismo, someten al público a su voluntad mientras les observan obnubilados. Fue un gran concierto que finalizó con “What you know” para corroborar la locura colectiva y poner la perfecta guinda al recital.

Del resto de la velada destaco a Delorean y Chk Chk Chk. Estos últimos hicieron disfrutar a la plebe gracias a un Nic Offer ataviado con bañador y con energía para regalar. Quizás faltó un poco de intensidad tras lo acontecido con los norteamericanos, pero ratificaron porqué son una de las bandas con más peso en los últimos 10 años.

La jornada del sábado comienza para nosotros con Belle & Sebastian, grupo de referencia a nivel mundial que sigue emocionando por muchos años que pasen. Comenzaron con I´am a Cuckoo, y luego Stuart decidió hacer partícipe a parte del público subiéndolo al escenario para acompañarle en sus canciones. Armónicos y bellos, derrocharon un pop al alcance de muy pocos. Siguen siendo muy grandes.

Con Portishead se cumplía uno de los objetivos de mi vida musical, sumirme en esos ritmos crudos y oscuros que marcaron la adolescencia de más de uno. Escuché a varias personas decir que no les convenció su puesta en escena y discurso sonoro. No es una música de fácil digestión ni para todos los públicos, pero dentro del trip hop pocos habrán más grandes que ellos. El concierto fue simplemente brutal. Gracias al impecable sonido del escenario y a unas más que acertadas audiovisuales, se rindió culto durante hora y media a la introspección con una Gibbons que fue de menos a más hasta acabar por aliarse con el último de sus súbditos. “Carry On” puso el colofón a uno de los mejores momentos del festival.

A partir de ahí la noche se tornó electrónica. Primero con Crystal Castles, que con un concierto de poco más de una hora nos dejó con un extraño sabor de boca. Alternaron momentos de lucidez sonora con otros de falta de intensidad que nos descolocaron. Cuando escuchas varios conciertos al año de esta formación te das cuenta de que son capaces de incendiar al completo aforo o de decepcionarles con la baja calidad de su puesta en escena. En esta ocasión fue una mescolanza de ambas. No estuvo mal pero apenas alcanzamos momentos notables mas que cuando sonó “Crimewave“. Luego con unos Digitalism efectivos pero nada sorprendentes, tirando de clásicos de Prodigy o Vitalic para enloquecer al personal con buena técnica a la hora de ejecutarlos.

El domingo tuvo nombre propio y sin duda fue el de Love of Lesbian. Dos horas de concierto que se hicieron cortas. No es de mis grupos favoritos, pero hinco la rodilla cuando Balmes sube a un escenario. Es indiscutible cómo logra emocionar a la gente siendo fiel a sí mismo. Sorprende además la cantidad de féminas que acudieron a dicho recital, un porcentaje altísimo se identifican con el sonido de los catalanes. Hicieron un repaso casi absoluto por sus grandes hits en el que alcanzamos momentos de éxtasis con canciones como “Incendios de nieve” o “Me amo”, y finalizaron con la televisiva “Toros en la Wii” para no dejarme ponerles ni un pero. Sobresaliente actuación y de las que mejor regusto nos dejaron.

Antes, Glasvegas, que había comenzado su show ante menos gente de la esperada (quizás por el temprano horario), nos gustaron especialmente por la potencia de alguno de sus temas y porque corroboraron que en directo suenan a muy alto nivel. Una pena que el horario y la ausencia aun de cerveza en nuestros cuerpos nos permitieran llegar a puntos más altos con ellos.

Standstill reafirmó que es uno de los grupos más especiales del panorama nacional. Se mueven entre la oscuridad con potencia y personalidad para ofrecer algo que nadie más ofrece en este país, una mescolanza de rock punzante y psicodelia que deja boquiabierto a cualquier amante de la música que se aleje de lo comercial. Presentaron su último trabajo, “Dentro de la luz” y nos iluminaron a todos con su clase y contundencia.

Por último, con Grises nos llevamos una de las sorpresas más agradables del festival. Bailables hasta la extenuación, y muy cercanos a la épica por momentos, fue el perfecto colofón a un domingo que estuvo a gran altura.

He de acabar comentando lo que ocurre en este festival con la electrónica cuando se superan las 3 de la mañana. Mismas canciones y mismos shows año tras año. No pido electrónica purista a lo Sónar, pero determinadas formaciones que todos sabemos quienes son rozan la mediocridad inyectando la misma sangre sonora edición tras edición. No aportan nada a la escena en mi opinión. Si me pongo en la piel de un promotor supongo que me dirá: “es que llenan pistas”. Hay que ofrecer algo más, provocar nuevas sensaciones a la gente ya que a esas horas con poco que les des son tuyos por completo.

Por lo demás, notable Low Cost. Si se ajustan determinadas cuestiones, en el sureste español tenemos cuerda para rato.

 

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