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Crónica Loop Festival 2011

Autor: | @indienauta

ibreakhorsesloop

Que Granada es una de las ciudades más bonitas del mundo es algo que todos conocemos. Por eso enmarcar un festival como el Loop Festival en una ciudad tan bella y con tanta oferta para el visitante, es ya desde el comienzo un completo acierto. A pesar de que la única jornada del festival estaba anunciada para el sábado 12 de noviembre, para nosotros el Loop Festival comenzó la noche del viernes 11, en la que tras degustar varias cañas con sus correspondientes tapas (indiscutible seña de identidad de la ciudad), recorrer Granada bajo la luz de la luna llena y visitar pubs y discotecas como el Peatón, Planta Baja, La Percha o Vogue, acabamos en el Loop Bar charlando con los miembros de Standstill (habían tocado en la ciudad esa noche y la noche anterior), mientras disfrutábamos escuchando pinchar a Pin&Pon Djs, hablábamos de pedales de guitarra con Alexis de Montevideo y nos reíamos con las ocurrencias de Álex de Odio París. Todo un fantástico preámbulo de lo que ocurriría la jornada siguiente en la Industrial Copera y que como no podía ser menos estando en la ciudad de Los Planetas, Pin&Pon Djs finalizaron escogiendo "David y Claudia" para acabar su sesión.


La jornada del sábado comenzó con The Mazipan Man, ambicioso proyecto de difícil discurso del mallorquín Jordi Herrera que dejó algo fríos a los pocos asistentes a su actuación. Con canciones que eran bosquejos eléctricos y que nunca alcanzaban el pretendido arrobamiento, quizás precisamente por esa poca asistencia, Jordi no consiguió la complicidad del público a pesar de sus esforzados monólogos. En una ocasión, pidió que le habláramos aunque fuera para insultarlo, a lo que alguien del público le gritó: "¡¡Esa autoestima!!".

El anodino comienzo de la tarde adquirió otro tinte cuando Odio París subieron al escenario. En penumbra y con la continuada proyección de la bonita portada del single "Cuando nadie pone un disco" como fondo, las atmosféricas melodías sónicas de los catalanes a lomos de distorsionadas ondas herzianas, nos trasportaron a aquellos añorados y ruidosos años 90. Con una cuidada imagen de camisetas de rayas, flequillos y esa eterna mirada sobre el pie, "Nada más lejos" abrió cruda y contundente una actuación en la que sonaron todos los temas de su álbum de debut, excepto "Nana blanca" y (por una absurda cuestión de tiempo) "Ahora sabes". Álex hacía de maestro de ceremonias presentando cada canción, celebradas por un ruidoso grupo de fans que jugaban lanzando globos sobre el escenario, buscando la complicidad de la banda. Como homenaje a los veinte años de Loveless de My Bloody Valentine, Odio París interpretaron una tenebrosa versión de "When you sleep". Dedicando el concierto a su teclista ausente por paternidad, Odio París finalizaron su actuación con "1 de noviembre", dejándonos con ese característico zumbido en los oídos y el profundo convencimiento de que deberían haber sido programados a otra hora más tardía.

La extraña criatura resultante de la conexión Chicago-Úbeda, cumplió con las expectativas creadas y Walter Daniels & Guadalupe Plata nos hicieron sudar de lo lindo con su blues explosivo y jadeante. Mientras Pedro de Dios impregnaba de toxicidad las guitarras con su rock pantanoso, el norteamericano soplaba rabiosamente su armónica haciendo constantes gestos para que nos acercásemos. Con su castellano spaguetti, Walter canta "Gatito" para que después las satánicas onomatopeyas escupidas por Pedro den forma a la sensual "O my way o my bei". Aunque al final de la actuación, la banda pecó de repetitiva alargando innecesariamente los interludios de distorsión, Walter Daniels & Guadalupe Plata lograron transmitir a la perfección la química existente entre ellos.

Josh Rouse & The Long Vacations eran sin duda el plato fuerte del cartel. Para ese momento la Industrial Copera estaba llena y rompía a reir cuando el norteamericano presentaba "Hots full of love" diciendo "Mis canciones no hablan de meterse rayas, nosotros no vamos de ese palo. Mis canciones hablan de amor". El de Nebraska se mostró encantador, mientras su elegante banda exprimía la dulzura de preciosidades como "Lemon tree", "Lazy days", "Winter in the Hamptons" o "I will live on islands". La variedad de estilos que inundan su nuevo disco El Turista, impregnaron el concierto de Josh Rouse & The Long Vacations de un espiritu amable y global, si bien para mí y en el contexto del festival, fue una actuación excesivamente larga. 

Los británicos Tunng fueron para mí los tapados del festival. Sin conocer a priori nada de ellos, caí seducido por su folk electrónico y experimental y por la atrayente pose pseudo hippy del carismático Mike Lindsay. Desfilando graciosamente al ritmo de las bases, el británico se metió en el bolsillo a los asistentes, hasta el punto de que Tunng fueron los únicos en marcarse un bis. “Bullets”, “Bricks” o “Woodcat” fueron deliciosamente interpretadas ante la complicidad de la sala. Alguien entre el público grita “¡tío, estás muy loco!”, mientras Mike se marca un solo de guitarra en el frontal del escenario, que nos recuerda poderosamente al estilo del mismísimo David Gilmour. Tunng estuvieron realmente magistrales.

La actuación de I Break Horses en el Loop Festival fue una completa premiere mundial. Los suecos no habían dado nunca un concierto y según llegó a mis oídos, habían sido muy reacios a la actuación. Eso puede justificar la brevedad de su set list, su desquiciante parsimonia y excesiva frialdad sobre el escenario. Solo dos meses después de su debut con Hearts, la expectación del público era total y la sala les mostró una completa entrega y cariño. Los fans desde las primeras filas les hacían con las manos el signo del corazón, respondidos del mismo modo por Maria Lindén. A estas alturas no es un secreto que las canciones de I Break Horses son delicadas joyas, pero deben mejorar su directo si aspiran ser algo más que un grupo de culto para unos pocos.

Lo arriesgado del atractivo cartel de la cuarta edición del Loop Festival, denota el cariño y el buen gusto con el que ha sido diseñado y le han hecho un hueco dentro de los festivales nacionales, si bien la respuesta del público no es todavía todo lo contundente que debería ser.

Fotos: Rafa Piera

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