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Crónica: Let’s Festival 2010

letstriangulo

Nueva edición de uno de los festivales más interesantes del país, el Let's Festival, que han demostrado año tras año que es perfectamente posible hacer un festival envidable contando únicamente con artistas nacionales.


Jueves.

Que mejor manera de empezar el festival que contar con alguien del peso de Joaquín Pascual, que lleva ya décadas fascinando desde bandas tan míticas como Surfin' Bichos y Mercromina. Con Travolta aparcados, Joaquín se ha lanzado por fin en solitario con "El ritmo de los acontecimientos" (El Genio Equivocado, 2010) un excelente trabajo entre la canción de autor clásico y ecos del rock de los 50. Mucho más eléctricas en su presentación en directo, canciones como "Nos miramos a los ojos" o una poderosa "Colapso temporal" convencieron a los asistentes (entre ellos su ilustre ex-compañero Fernando Alfaro) en la cortísima distancia que ofrecía la pista del Depósito Legal.

Viernes

Llegamos a Salamandra justo a tiempo de ser recibidos por el desparpajo ramoniano de Cápsula. Chulos, descarados y directos, divirtieron con su potente rock garajero. De Sonic Youth a Pixies, pasando por los inevitable Stooges o Velvet, es sólo rock'n'roll y vaya si nos gusta. Y con el ambiente ya caldeado hicieron su entrada Triángulo de Amor Bizarro. Atronadores, como siempre, nuestra particular versión macarra de Jesus and Mary Chain aceleró pulsos y reventó tímpanos con afiladas versiones de su tremendo debut y varias canciones de su esperadísimo segundo trabajo, "El año santo", que a pesar de mostrar matices más pop, encajaron a la perfección entre cañonazos garage-noise como "El himno de la bala", "Isa vs. el partido humanista" y el siempre aplastante fin de fiesta, "El crimen: cómo ocurre y cómo evitarlo".
Y para terminar, los infalibles Delorean. Con el impresionante "Ayrton Senna" bajo el brazo, la bendición de la todopoderosa Pitchforkmedia y la sensación de ser el grupo español con mayor proyección internacional del momento, no podía acabar de otra manera: un impresionante choque entre el rock, el dance y las recientes influencias de la neolisergia de Animal Collective que llevó la sala a la locura. Imposible quedarse quieto ante la maquinaria rítmica de la banda y canciones tan redondas como "As time breaks off" o "Deli", posiblemente la cima de la banda.. por ahora. Porque de seguir así, el cielo es el límite.

Sábado

Difícil igualar un viernes tan tremendo como el que acabábamos de vivir, aunque lo intentaran los muy interesantes Pumuky, demostrando que han mejorado exponencialmente sus capacidades en directo. Su dramática imaginería musical, no muy lejos de Sr. Chinarro pero con entidad propia, no decepcionó, y las muchas virtudes de "De viaje al país de las tormentas" y "El bosque en llamas" mantuvieron su brillo en el escenario, pero no parecía posible superar los electroshocks de Triángulo o el desenfreno de Delorean. No lo parecía, hasta que Nudozurdo, salieron al escenario. Ya demostraron hace unos meses en la sala 2 que sus sonidos, deudores de The Cure y Joy Division, suenan rabiosos en directo y que pocos pueden rivalizar con su presencia escénica, pero en esta ocasión se superaron a sí mismos hasta niveles difíciles de creer con el mejor concierto del fin de semana. Una espectacular demostración de poder e intensidad, una auténtica comunión eléctrica con el publico, de la mano de un Leopoldo Mateos más seguro que nunca en su papel de hipnotizador de masas y un grupo absolutamente perfecto en su compenetración y energía. Nudozurdo hicieron el show con el que cualquier banda, española o no, sueña. "Mil espejos" arrancó estremecimientos, "Dentro de él", pieles. Nadie quedó intacto tras "Otra vez" ni evitó la excitación con "El hijo de dios". Un concierto que se hizo brevísimo y del que lo único malo que se podría decir es que dejó fuera joyas como "Negativo". Un catártico DIEZ.
Después de ellos, la Habitación Roja tiraron de pop épico, estribillos inspirados y público entregado, pero, para un servidor por lo menos, no pudieron igualar semejante exhibición ni con una sobredosis de guitarras (hasta cuatro a la vez) ni con las buenas canciones de su muy recomendable último trabajo, "Universal". Un buen show, de todo modos, como colofón final a un fin de semana redondo como pocos.

Fotos: Xou Lee Ta


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