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Crónica: Festival Estrella Levante sos 4.8


La segunda edición del festival SOS 4.8 de Murcia se ha saldado con un rotundo éxito de público (sobre todo el viernes) y con la sensación de que el evento permanecerá bastante tiempo en nuestra agenda de festivales de primavera-verano.


La organización todavía tiene que remediar algunos puntos flacos, como la distribución del escenario de Rne 3 (había momentos en los que llegar a este escenario era toda una prueba de supervivencia), o las largas esperas para poder comprar algo de comida, pero, en general, todo fue bastante bien, y el recinto era bastante cómodo.

 

:: VIERNES ::

Llegamos al festival cuando PJ Harvey & John Parish estaban ya por el segundo tema de su concierto en el Auditorio Mondo Sonoro.com y, como ya no se podía pasar, decidimos ir a ver a los locales Klaus & Kinski, que tocaron ante un público que les adoraba y con un ordenador haciendo de su batería enfermo que no pudo estar. Tocaron prácticamente todos los temas de su "Tu hoguera está ardiendo", creando momentos de subidón (Crucifixión, la solución; Flashback al revés, El Cristo del perdón, Muerte en Plasencia), y de bajón absoluto (Menguele y el amor, Autovía de Albacete). Vamos, que en vivo resultaron tal y como resulta su disco: una mezcla. Eso sí, la cantante hablaba por los codos seria y sin expresión pero divertida, y nos contaba entre canción y canción lo que habían hecho durante todo el día en un relato al más puro estilo "Un buen día" de los Planetas pero sin drogas. Maxïmo Park fueron los encargados de abrir el escenario Estrella de Levante. Los de Newcastle venían a presentar su inminente nuevo álbum, "Quicken The Heart", e hicieron un concierto soso y aburrido; ni siquiera los temas de su primer álbum lograron levantar los ánimos del personal. Llegaba el turno de ir a ver a las suecas Those Dancing Days que hicieron bailar a una buena parte del público (¿qué les darán a estas teenagers suecas para ser tan bailongas y tan divertidas?), a pesar de su nulidad para tocar un instrumento y de que su propuesta resultase aburrida a los 15 minutos de concierto. Duffy fue sin duda el gran bluff del festival, más que nada porque se preocupó más de su imagen de chica soul de los sesenta mezclada con Paris Hilton que de hacer un concierto que no durmiese a todos los presentes. Además, escuchar su chirriante voz más de 20 minutos seguidos puede dañar los oídos de cualquiera. Tocaba cambiar otra vez de escenario para ver a los vigueses Catpeople y su sonido heredado del post-punk de los ochenta. Sonaron contundentes y profesionales; lástima que su propuesta no sea especialmente original, aunque se agradecen sus cuatro guitarras (sí, ¡cuatro!). A Babyshambles nos lo perdimos –uno es humano y tiene que llenar el estómago de vez en cuando –, pero al parecer montó su show de siempre lanzándose al público y haciendo unas cuantas tonterías para que la gente no se de cuenta de lo malo que realmente es. El Guincho llegó al S.O.S. para dar su último concierto antes de irse a grabar y por eso estaba emocionado. Acompañado de su inseparable Aleix (Extraperlo), desgranó cortes de su "Alleganza", dándole a los más míticos un nuevo ritmo más pausado y menos bailable. Así, por ejemplo, "Palmitos Park" sonó a menos de lo que nos hubiera gustado. Eso sí, tocó una vez más algunos de sus temas nuevos y pudimos volver a confirmar que el que según el propio Pablo será su nuevo single, "Eres una voz en mi habitación", es un te-ma-zo con todas las letras. Animados por El Guincho, que en plan cotilleo contó que el primer disco que se compró con su dinero cuando era un yogurín era de The Prodigy, nos fuimos a ver a los ingleses, que tocaban en el escenario grande (el Estrella Levante), y que tuvieron la mayor afluencia de público de todo el festival. Aunque estuvieron un poco macarras y demasiado guitarreros, nos hicieron pegar unos cuantos botes a todos con "Breathe", "Firestater" o "Smack My Bitch Up". Peaches fue un espectáculo de mayottes color carne y posturitas “sexy” de la cantante, junto con un sonido irregular y unos temas bastante mal llevados. Uno de esos conciertos en los que aprovechas para ir al baño , a por tickets, bebida y ese largo etcétera de necesidades en los festis. Poco después cinco minutos de Boys Noize nos bastaron para salir corriendo hacia el escenario Radio 3 a bailarnos unos hits con Miqui Puig, que no se anduvo por las ramas y pinchó melodías de ayer, hoy y siempre. Sonaron desde Daft Punk hasta MGMT pasando por La Casa Azul, creando unos momentos como muy del Contempopránea. Fue un final perfecto para el viernes noche.

 

:: SÁBADO ::

El sábado no pudimos llegar a tiempo de ver a Matthew Herbert y su Big Band, así que lo empezamos con Jason Pierce y sus Spiritualized que dieron uno de los mejores conciertos de todo el festival. Apoyado en una estupenda banda y en un coro de chicas, fue soltando píldoras de su mejor rock espacial (Come Together o I Think i’m in Love) y alguna sorpresa como el "Walking With Jesus" de los Spacemen 3. Russian Red llegó al S.O.S. estrenando las novedades de su repertorio adaptado al formato festival, ya que tal y como comentó era su primera vez en exterior, de noche y con tanta gente delante (lleno total en el escenario Radio 3). Y las que le quedan…  Con su inseparable Charlie Bautista y acompañada también por el guitarrista que suele ir con Christina Rosenvinge, tocó sus temas de siempre e incluyó más gorgoritos que de costumbre. Aún así, la actuación no quedó bien adaptada a la hora y ambiente en que se encontraba, y sus temas resultaron aburridos y lentos de más. Eso sí, iba monísima como siempre, y quien más y quien menos tarareó "Cigarretes". A pesar de que Keane es un grupo que no nos gusta nada, tenemos que decir que sonaron bastante bien y que la gente se lo pasó en grande con sus temas más conocidos; eso sí, un cero como una casa de grande a la versión que hicieron del "Under Pressure". Después le tocaba el turno al grupo murciano más internacional, Second,  que congregó a una buena cantidad de público que se lo pasó en grande con su correcto indie-rock. La música de Underworld nunca ha sido de nuestras preferidas, y no es precisamente fácil de digerir, así que aguantamos como pudimos su actuación mientras esperábamos ese gran hit que soltaron al final del concierto convirtiendo el escenario principal en una autentica fiesta. The Wombats pasaron por el escenario de Radio 3 como una auténtica apisonadora, tocando a toda velocidad y haciendo moverse a todo el público con "Backfire at the Disco", "Moving to New York", y, sobre todo, con "Let’s Dance to Joy Division". Un servidor cambió la opinión que tenía de ellos: un aplauso para el trío de Liverpool. Otra de las decepciones del festival fue la neozelandesa Ladyhawke, más que nada porque la chica tiene menos vida que los ojos de Espinete, y tocar sus temas ochenteros con esa desgana y con una guitarra de adorno, pues como que no; aburrió hasta a las piedras. 2 Many Djs  cerraron la noche del sábado un poco bakalas de más y a los que no nos gusta el technazo poco menos que nos echaron. Antes de irnos, eso sí, pudimos degustar una remezcla de Bowie. Y no, no nos quedamos para su omnipresente" Love is in the Air" que seguro que la pusieron.

Y por si todo esto fuera poco, la selección de música entre grupo y grupo en el escenario Radio 3 (sí, hemos de confesar que fue nuestro favorito de largo y estuvimos casi anclados allí) fue excelente y no nos dejaba parar de bailar ni un minuto, con temas de Fleet Foxes, Vampire Weekend o Glasvegas el viernes, y con el disco enterito de Cut Copy el sábado. Mención aparte se merece el dj set a la entrada del recinto, que repartía hits a diestro y siniestro junto a una fuente y un puesto de mojitos que le daba una imagen muy de fiesta VIP ibicenca. ¡Para todo esto dio de sí el Murcia-fest!

 

 

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