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Crónica del Primavera Sound 2013 (miércoles 28 de mayo)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Showcase La Castanya. Tres fantásticas y muy diferentes bandas “de aquí” para inaugurar con el mejor sabor de boca posible el Festival más internacional en La [2] de Apolo, de la mano de uno de los sellos locales más indispensables.

Aries, o lo que es lo mismo Isabel Fernández Reviriego, fue la encargada de abrir la jornada presentándonos su hiper-adictivo último disco “Mermelada Dorada”, delicioso pop psicodélico que en directo se vio bastante deslucido ante la imposibilidad de escuchar la voz de Isabel en demasiadas ocasiones. Eso sí, su caleidoscópico acompañamiento visual nos dejó embobados.

En cambio, pese a que el sonido de las voces seguiría resultando frustrante toda la noche, Beach Beach llegaron, tocaron y convencieron. Indie-rock de guitarras noventeras, toques de surf y melodías capaces de detener en seco a un tren bala. Intensos y evocadores, habrá que estar muy atentos a su inminente segundo disco.

Y cerrando el showcase, mis queridos Me and the Bees, con los que no puedo –ni quiero- ser neutral. Casi coincidiendo con el lanzamiento de su flamante nuevo álbum “Mundo Fatal”, el ahora trío hizo de su concierto una fiesta privada entre multitud de amigos. Poco importaron los recurrentes problemas de sonidos, que afectaron sobre todo a Esther Margarit, o que el tramo final, con un par de celebrados “cameos” no brillasen como la ocasión merecía. La cuestión es que los nuevos temas de nuestras añoradas abejas siguen provocando el más grato de los picores: el que produce el pop más efervescente y contagioso. Raül Jiménez

Temples:

Con los chubasqueros puestos y los paraguas preparados, pero sin llegar a imaginar el diluvio que marcaría el final del concierto, comenzaron Temples. Se les notó mucho más curtidos que cuando participaron en la pasada edición del FIB, ya que en aquel momento todavía no habían sacado ni tan siquiera su disco de debut –Sun Structures (Heavenly, 2014)- que sin ser una obra maestra ha sido castigado por Pitchfork con un 5,4. El concierto tuvo una factura inmaculada, el buen sonido resaltaba las texturas de la música y la preciosa voz de James Edward Bagshaw nos conducía a través de la dulce y asequible psicodelia de sus canciones, las cuales entraban con mucha facilidad. Cuando se acercaba el final y solamente faltaban un par de canciones –los hit singles Mesmerise y Shelter Song– el diluvio cayó sobre el Forum, algunos salieron despavoridos pero muchos aguantamos  con una sonrisa a que acabara el concierto. David  Blutaski

Stromae:

A pesar del chaparrón que minutos antes aguó la fiesta a más de uno y consecuentemente retrasarse más de media hora su show, el belga Stromae cumplió con creces la expectación generada. Ante un montón de banderas belgas que se alzaban al cielo encapotado del Fòrum, y con una parroquia predominantemente francófona, Stromae bordo un espectáculo entre lo minimalista (con él como centro de atención prácticamente único en el escenario) y lo grandilocuente, en el sentido de llenar cada milímetro de escenario con su sola presencia, su voz prodigiosa y sus muecas y bailes estrambóticos; y por supuesto haciéndonos tocar las negras nubes que amenazaban nueva tormenta con temas como “Alors on dance” ó su exitoso “Papaoutai“, lanzando sin prejuicios su lado femenino en “Tous les mêmmes” o emocionando (y de qué manera) con otro de sus hits, “Formidable”. Sin duda Stromae fue uno de los grandes éxitos de la edición de este año del Primavera Sound. Joan Casulleras

The Ex (Sala Barts):

El cuarteto holandés The Ex demostró en una sala los 30 años que llevan encima del escenario. Su efectividad en la jornada más ruidosa del Primavera (precedidos de Full Blast y a continuación Shellac), dejó muy claro que con simpatía y diversión el punk se puede mezclar dignamente con jazz o sonidos étnicos y que no tiene edad. Meritxell Rosell

Shellac (Sala Barts):

Algunos dirán que Shellac son unos “pesados”, que siempre vienen al Primavera, pero verlos en sala y con mis tremendas ganas de bailar como pre-preparatorio de los conciertos en el Fòrum, alegró mi ser profundamente macarra. Potencia, golpes de batería, guitarra atronadora, … Un sonido duro, entre hardcore y punkorro, que me hizo sacar adrenalina y preparar musculatura del cuello para los siguientes días. Lo mejor, el final con ‘End of Radio’, casi 8 minutos de alteración sensorial y con Albini y Weston desmontando la bateria de Trainer mientras él no dejaba de tocar. Eso de que “has visto a Shellac más veces que a tus padres” se convierte en una afirmación demoledora. Meritxell Rosell

Crónica jueves 29

Crónica viernes 30

Crónica sábado 31

Foto: Dani Canto

 

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