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Crónica del Festival SOS 4.8

Autor: | @indienauta

En ocasiones es complejo realizar una crónica de un festival como el SOS 4.8 debido a la multitud de sensaciones que uno tiene tras haberlo disfrutado. No obstante intentaré que prime lo objetivo sobre algunas cuestiones de índole personal.

Ha sido un buen SOS, eso es indudable. Gran asistencia de público pese a los difíciles días que atraviesa el país- entrada en taquilla de 70€ para ambos días- y el clima respetó el buen devenir del festival . En general el ambiente fue cojonudo. Reinó la armonía entre los asistentes pese a lo variopinto que era el personal, logrando que hipsters y demás fauna convivieran como si de mismos miembros de una familia se tratara. Este es uno de los puntos fuertes del festival, el buen rollo existente. Uno de los presentes lo definió como oceánicos orgasmos visuales y sonoros. Lo primero es indiscutible. Jamás habíamos visto los murcianos a tanta fémina junta con tan buen gusto y atributos. El segundo punto de tal afirmación hay que matizarlo. Algunas actuaciones nos teletransportaron al paraíso de los ritmos. Otras, en cambio, provocaron la redefinición de nuestro concepto de diversión.

Antes de entrar en materia hay que resaltar el triste percance que manchó estos días de festividad y color. La muerte del joven madrileño de 26 años en el río Segura, junto al festival, es un hecho aislado, es cierto. Hay cuestiones en la vida que son incontrolables, y una de ellas es esta. Pero no estaría de más que para próximas ediciones se solventara el problema del acceso al recinto, colas infinitas que gracias al civismo de los presentes sólo quedá en eso. Dicho queda.

Viernes

Llegamos a los aledaños y desde un primer momento se palpa el colorido que reinará durante ambos días. Numerosos grupos de gente , unos haciendo cola , otros muchos bebiendo en el parking adyacente del Eroski. Todos con un mismo objetivo, disfrutar de la primavera murciana que permite un festival al aire libre con grandes grupos. Nada más atravesar la puerta tenemos que empezar a tomar decisiones: Dorian o Cuchillo. No titubeamos en nuestra elección. Hay una formación barcelonesa de afilado nombre e intenciones que se pasa por el forro los estereotipos desde que en 2008 crearan uno de los discos de la década para la revista Rockdelux. Qué difícil es tocar en el mismo horario que Dorian. El aforo era escaso, pero los que allí estuvimos disfrutamos de una actuación delicada y solvente con el álbum “Encanto” como hilo conductor. Si hubieran actuado en otro horario posterior, la repercusión de Cuchillo hubiera sido mucho mayor. No obstante, buenas sensaciones.

Supone todo un ejercicio de precisión pronunciar a la formación noruega que actuaba a continuación en el escenario Estrella de Levante. Y más si haces honor a dicho escenario regando tu hígado con tan preciado brebaje. Kakkmaddafakka fueron de menos a más, calentando a un aforo que apenas necesitaba mecha para prender en forma de saltos. Su show supuso un punto y aparte en la noche del SOS, ya que derrocharon tal energía que a los 15 minutos de actuación eran dueños y señores de los asistentes. Como colofón, versionaron el tema “Halo” de Beyonce, y ya no había uno de los presentes que no les estuviera eternamente agradecidos. De lo mejor de la noche.

The xx, uno de los platos fuertes del festival, coincidía en horario con Clock Opera, una de las bandas que con más ganas esperábamos los indienautas, así que nos tuvimos que desdoblar cual “Emily Rose” para poder cubrir tales eventos. Ambas formaciones británicas, pero con un discurso musical bastante dispar, fueron las grandes vencedoras de la noche. Poco hay que añadir a The xx que no se haya dicho ya. Corroboran todo su éxito desde el primer tono que emiten en los conciertos. La oscuridad y la niebla es su carta de presentación. Crean esa atmósfera para elevar a  los presentes al cielo e infierno, según les venga en gana. Cuando sonó “Intro”, más de uno estaba a un par de metros sobre el asfalto. No es música para todos los públicos, está claro. Aquellos que buscan desenfreno y tensión quizás se sintieron perdidos durante buena parte del show. Otros eran sodomizados por el íntimo sonido que crean. Uno de los momentos clave de la historia del SOS 4.8, sin lugar a dudas. Por otro lado, Clock Opera enamoraron a los asistentes al escenario Jagermeister. La mayoría de los allí presentes jamás habían escuchado a la joven banda, y los que sí lo habíamos hecho estábamos expectantes por medir el nivel de su directo. Simplemente fue bestial. La sorpresa del festival sin ninguna duda. “Lesson 7”, su canción más conocida, se multiplica al sonar en vivo. No hay que tener grandes dotes de vidente como para augurarles un futuro tan exitoso como ellos deseen.

Bloc Party son conscientes de que sus últimos largos dejan bastante que desear. Lo demostraron con la selección musical que utilizaron en el concierto en tierras murcianas. Tiraron de hits- banquet sigue siendo increible-, y aun así los espectadores sufrimos una montaña rusa de emociones. Es inevitable echar de menos temas de sus primeros discos que hacían presagiar días de gloria junto a ellos. Para ser justos, hay que decir que superaron mis expectativas y fue un más que aceptable directo , que pese a todo, te deja con una sensación agridulce, ya que con ellos tuvimos días en los que tocamos el limbo con los dedos, y ahora no nos conformamos con el notable.

En el apartado electrónico hay dos protagonistas a años luz del resto en cuanto a sensibilidad y discurso a las máquinas. Por un lado John Talabot, el hijo pródigo de un país en el que existe la esperanza con gente como él. Junto a Pional, deleitaron al foro con deliciosos ritmos a bajos bpm´s y densas atmósferas. Estos tipos si que mean colonia y lo demuestran en cada live. Por otro, Jamie xx, el hombre más en forma a los platos del momento. Gran destreza, exquisita selección musical a través del house y los sonidos más cadentes. Música para mayores de edad, para aquellos que no se conforman con mover el esqueleto a cualquier precio. Para cerrar la noche, los hijos del Berlin más underground cumplieron con lo esperado. Modeselektor siempre están a la altura de las circunstancias, aunque si escuchas su live varias veces al año el factor sorpresa brilla por su ausencia. Tengo muchas ganas de verlos a los platos, alejados de sus siempre brillantes temas que los han catapultado a la cúspide electrónica. En resumen, la jornada del viernes fue la más brillante a todos los niveles.

Sábado

Cuán complejo es acudir al segundo de los dos días de festival. Uno se va haciendo mayor y es en estos momentos cuando el hombre del mazo viene para recordártelo. Eran en torno a las 21:00 horas cuando caminábamos hacia la entrada observando como los jóvenes estaban frescos como una rosa pese a que llevaban desde mediodía transitando por la zona festivalera. C`est la vie. Logramos acceder no sin la correspondiente cola, y aparece ante nosotros un escenario Estrella de Levante totalmente lleno. Lori Meyers dieron un concierto de dos horas de duración y demostraron que el fenómeno fan lo tienen absolutamente controlado. Al sonar temas como “Mi realidad” o “Luces de neón”, la gente que entraba al recinto acudía rauda a unirse a el resto en una especie de histeria colectiva. No son santo de mi devoción, pero he de reconocer que estos granadinos tienen muchas tablas y no engañan a nadie, dan exactamente lo que uno espera de ellos.

El concierto de la noche llegó de la forma más inesperada posible. Nos cambiamos de escenario para ver el final de The History of Apple Pie pero nos topamos con apenas treinta personas y un grupo realizando pruebas de sonido. Eran los chicos de L.A. Humildes y cercanos, lograron abducir hasta el último de los presentes con un concierto íntimo, pese a que el aforo estaba prácticamente repleto. La actuación fue un viaje a través de sus álbumes “ Dualize” y “Heavenly Hell” , y el directo fue tan arrollador que nadie se movió hasta el último suspiro sonoro que emitieron. Luis Alberto Segura ha dado un golpe en suelo patrio con una propuesta peculiar y deliciosa.

Tocaba seguir disfrutando con el que era el cabeza de cartel de esta edición de SOS 4.8. En el concierto inaugural del jueves tuvimos el lujo de poder ver la actuación de M83 con mucho menos aforo, pese a que rindieron a la misma altura que en la jornada del sábado. Ante un conglomerado de luces que evocaban un firmamento aun por descubrir, Gonzalez y sus chicos condujeron una resonante nave que nos llevó hacia momentos épicos. Tienen un directo descomunal y con “Midnight City” el personal simplemente se entregó a merced de estos franceses con pasaporte de Saturno.

Tras finalizar dicho concierto, el escenario principal adquirió un cariz totalmente electrónico. Les dejaron el testigo a sus compatriotas de Justice, que en formato dj set hicieron las delicias de aquellos para los que la electrónica se quedó en 2005. Es curiosa la programación electrónica de la mayoría de festivales no orientados 100% a este área. Un gran número de los promotores optan por grupos como estos, muy efectivos pero que apenas aportan nada nuevo a la escena, y cuyo sonido lleva estancado unos cuantos años. Entiendo que en la madrugada de un festival y con el público totalmente entregado, la dirección no puede andarse con experimentos alejados de la pista de baile, pero echo de menos que dominen los escenarios principales propuestas como la del viernes, con Talabot o Jamie xx, que tan buen sabor de boca nos dejaron a todos. Tras desahogarme, prosigo con el artista que les siguió en el escenario principal. Vitalic VTLZR añade a su repertorio en directo una acertada selección de iluminación que va al ritmo de la música y acompañado por un par de músicos, logra la adoración hasta el éxtasis de sus devotos. No fue tan decepcionante como el show de Justice, ya que el live tuvo más ritmo y contundencia. Cuando puso himnos como “La Rock 01” o “My friend Dario”, uno añoró días de gloria e inocencia en la noche europea.

No quedaban fuerzas para más y fue un gran acierto pedir un taxi y volver a casa. Con un par de retoques y una línea sonora más clara, este festival podrá llegar hasta donde quiera. Tiene todos los ingredientes para que así sea.

Texo: Miguel Andreu

Foto: Chema Helmet

 

 

 

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