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Crónica del Cruïlla 2013

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El Festival CRUÏLLA superó en esta edición sus anteriores cifras: 31.000 asistentes entre los dos días, frente a los 22.000 de las dos anteriores ediciones.

A pesar de que desde el punto de vista indie el primer día era el más interesante la distribución por jornada fue de 15.000 personas el viernes por 16.000 el sábado, lo que denota que el eclecticismo musical tiene su público o simplemente que lo que prevalece son las ganas de divertirse con independencia del cartel y la crisis. Recordemos que este año coincidía con la última edición del FARADAY y no le ha restado concurrencia.

Musicalmente era más apetecible el viernes pero al final el sábado también tuvo sus buenos momentos como ROKIA TRAORE y especialmente TROMBONE SHORTY.

VIERNES 5:

CAT POWER era el primer reclamo a las 19.30 y se notaba por las colas de entrada en los minutos previos al inicio de su irregular actuación (los problemas de salud le llevaron a caerse del cartel del último Primavera Club). Lastrada por la mala sonorización con excesivos graves y la temprana hora no ayudaba a disimular su ajado semblante, su timidez e inseguridad, junto con que su último álbum Sun no esta a la altura de The Greatest, fueron motivos para hacer deslucir su concierto . A pesar de todo ello los 75 minutos pasaron volando y siempre es un placer escucharla aunque mejor en salas o mejores condiciones.

RUFUS WAINWRIGHT: (lo dicho anteriormente de que el ámbito ideal para escucharlo es en salas o auditorios con un público atento y respetuoso ) El norteamericano sufrió los continuos parloteos que le llevaron a pedir silencio en más de una ocasión, que se sorprendió del drone que sobrevolaba el recinto y del poco respeto mostrado por una parte del público. Pero RUFUS es un profesional y alternando el piano y la guitarra acústica con su espléndida voz nos llevó al intimismo como en Menphis Skyline y a la celebración como en Californa y en su lograda versión de Hallellujah de Leonard Cohen en un pase de 66 minutos, dejando constancia de su divismo y magnetismo.

BILLY BRAGG: hay que agradecer a la organización que cambiara el horario inicialmente previsto en el que coincidía con Cat Power (que propició la sustitución de Toots & The Maytals por Ernest Ranglin), ya que el de BILLY BRAGG fue uno de los mejores conciertos del festival para el que suscribe. Secundado por una banda con pedal steel, se permitió un recorrido por sus distintas facetas como sus Mermaid Avenue I y II grabados con Wilco (sublimes los dos), sus tributos a Woody Guthrie y sus proclamas folk punk aderezados con continuas locuciones entre canciones. En el bis de 14 minutos, su guitarra eléctrica y su potente voz fueron suficientes para mantener la tensión previa al retorno al escenario de la competente banda. Impresionante. A recordar su versión de Dead Flowers de The Rolling Stones y de All You fascist de W.Guthrie.

SUEDE : fue la actuación más concurrida. Los reunificados SUEDE sin su guitarrista original Bernard Butler y sin el batería Simon Gilbert (baja por enfermedad) suplido por Justin Welch de Elastica, recobraron el sonido sucio y potente de sus inicios. Brett Anderson, omnipresente, es un frontman que capta casi toda la atención en su persona, sin parar de moverse con su entonación similar a David Bowie. Se centraron en sus tres y mejores primeros discos con temas como She, Trash, Animal Nitrate, Let Go, Coming Up y Beautiful Ones. De su nuevo álbum Bloodsports recrearon Hit Me y It Starts and Ends With you con renovada energía. Aún conservan en directo el magnetismo y fuerza iniciales aunque suenan algo desfasados por lo menos en mis apetencias actuales.

WYCLEF JEAN & REFUGGE CAMP, en una actuación también muy concurrida, en la que recreó éxitos de su anterior grupo the Fugges y en la que abundaron ritmos jamaicanos y r&b, hizo de puente para el eclecticismo de la jornada del sábado.

Antes WHOMADEWHO hicieron bailar a los que aguantaron en el escenario principal con su tonificante e inclasificable rock con toques electrónicos.

SÁBADO 6:

SELAH SUE: La hermosa, menuda y rubia belga fue un aperitivo que nos permitió descubrir a una voz potente en la onda de Erikah Badu. Presentó su álbum de debut This World, mezclando temas neo soul, con ritmos jamaicanos arropada por una banda correcta sin más.

GORAN BREGOVIC: sentado a la guitarra y arropado por una numerosa banda con profusión de metales, cuerdas y coros búlgaros. Su música balcánica de bodas y funerales fue una bocanada de aire fresco que hizo vibrar a la multitud que se agolpaba en el escenario principal. Triunfó por todo lo alto.

MORCHEEBA: La vuelta de Sky Edwards al seno del grupo y el hecho de que hacía tiempo que no los veía me hizo decantar por su propuesta en vez de ROKIA TRAORÉ que a la misma hora arrasaba en el escenario Time Out. No acabé de conectar con el trip hop soul de Morcheeba, encontré a faltar la energía y originalidad de que hacían gala en sus primeras visitas en la sala Apolo. El público, abundante, si se lo pasó en grande.

SNOOP DOGG: su concierto fue entretenido y agradecido visualmente con sus tres seductoras bailarinas y las provocaciones de Nasty Dogg. Musicalmente se movió entre el hip hop y el r&b con toques jamaicanos. Tambien triunfó entre unos espectadores algo mas variopintos que en la jornada anterior, aunque cada año más alejados del de las primeras ediciones.

TROMBONE SHORTY: fue la verdadera sorpresa del festival para muchos de los que se acercaron al escenario Time Out y no lo habían visto anteriormente. Su potente funk soul con toques rockeros y de New Orleans es adictivo como ya he comentado en crónica anterior del Black Music Fest. A mi recuerda a la energía inicial de Maceo Parker. Durante 75 min. y un bis de 14 mas no paró de ganar adeptos. Entre los temas una versión de American Woman de Guess Who. A destacar también el cambio de instrumentos entre los miembros de la banda en el tema con que cerraron, con Troy Andrews a la batería.

Fotos: Meritxel Rosell

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