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Crónica del Bilbao BBK Live 2013

Autor: | @siguesiguepop

Más de 32000 asistentes en cada una de las tres jornadas del pasado Bilbao BBK Live hacen pensar por un lado que lo del año pasado no era un espejismo y por otro que el cambio de orientación hacia el indie le ha salido bien a una propuesta festivalera que ya podemos clasificar como la más asentada del norte de la península. Con muchos aciertos pero también con algunos errores que corregir aún como esos embotellamientos en la entrada o los parones de media hora en todos los escenarios tras la actuación principal del día, el Bilbao BBK Live de 2013 se despide con un buen puñado de actuaciones magníficas que algunos trataremos mucho tiempo en olvidar.

El jueves empezamos la tarde con TOY y su psicodelia de libro. Estuvieron algo desacertados y quizá demasiado distantes con el público pero con la actuación fueron ganando enteros y metiéndose al público en el bolsillo hasta que llegaron a esa locura final con su potente hit “Kopter”. Tras ellos, ALT-J salieron a darlo todo al escenario grande con las canciones de su perfecto “An awesome wave” debajo del brazo y con una solvencia que han ganado en solo un año de directos que abruma. Sólo tocaron temas de su disco de debut y la versión de College que hacen habitualmente. Después nos acercamos al escenario Live a ver la primera actuación en tierras estatales de EDWARD SHARPE & THE MAGNETIC ZEROS. El combo, con unas pintas de comuna hippie que de primeras tiraban para atrás, lo tiene todo para triunfar, como así hicieron, ganándose a todo el mundo canción a canción hasta que ya llegaron a “Home” y aquello se convirtió en una fiesta total. Por su parte, EDITORS no supieron estar a la altura de otras veces en las que los vimos antes. No transmiten todo lo que se espera de una banda que ya podría ser grande y la elección de su repertorio no estuvo del todo acertada. Volvimos al escenario Live para quedarnos boquiabiertos con las lecciones de soul que nos dieron CHARLES BRADLEY & HIS EXTRAORDINAIRES. Elegancia y una voz todopoderosa que se comieron al personal a base de pegadizos y potentes destellos de canciones absolutamente enormes. En el escenario grande, todo el mundo se preparaba para la gran actuación del día, la de DEPECHE MODE. Gahan, Fletcher, Gore y compañía salieron a triunfar, pero quizá por el excesivo protagonismo que decidieron darle a su no tan buen último disco, o quizá por el volumen no del todo potente, o por el corte de sonido que sufrieron en la cuarta canción de su show o quizá porque la batería de hits no la soltaron hasta el final, dio la impresión de que se fueron apagando un poco. Con demasiados ademanes y tics repetidos fueron remontando el vuelo para cuando llegaron a “Enjoy the silence” y “Personal Jesus”, pero bien es cierto que la gente estaba esperando demasiado aquel momento y se podía haber dosificado antes. En el bis sí que rozaron lo pletórico con “Home” y sobre todo con “Just can’t get enough”. Para rematar la noche, nos fuimos a bailar con la sorpresa que nos propuso LITTLE BOOTS. Vaya cantidad de canciones enormes que tiene esta chica, que salió a actuar con un vestido en oros que podría haber estado en Geordie Shore. Todavía tiene que centrarse un poco más en su faceta de estrella de la noche, pero cuando lo consiga, va a ser muy grande. Y la primera noche del festival la acabamos con TWO DOOR CINEMA CLUB, sin terminar de explicarnos muy bien cómo esta banda irlandesa puede atraer a tanta gente con unas canciones tan sencillas que parecen todas la misma. Cuando llegaron a su hit “What you know” aquello ya se había transformado en una locura colectiva.

El viernes, quizá la jornada con el cartel más flojo de esta edición, lo empezamos viendo a SPECTOR sobre un escenario Bilbao que se les quedó algo grande, aunque hay que reconocerles que ellos no fueron decayendo, de hecho, en ese final con “Chevy thunder” y “Never fade away” se crecieron. BENJAMIN BIOLAY estuvo más o menos como siempre, con esa ganancia de intensidad paulatina que le caracteriza y con esas canciones tan poderosas. Lo de invitar a Carl Barat para tocar un par de canciones creo que fue un paso atrás, pero bueno, se le puede perdonar. Con el cuarteto THE VACCINES, también vinieron las nubes sobre Kobetamendi (y con Mark Lanegan, que tocaba a la vez en otro escenario). Los de Justin Young lo estaban haciendo realmente bien, pero tuvieron que cancelar sin tocar la última parte de su concierto, que prometía y mucho. Nos resguardamos en una carpa viendo cómo a los ingleses borrachos se les ocurrían todo tipo de chorradas hasta que paró de llover. Después nos fuimos hasta la experiencia blues que nos ofrecía GARY CLARKE JR. que estuvo inconmensurable, llenando todo de una sensibilidad y de una fuerza que a todos nos parecía estar viviendo algo místico. Genio y estilo juntos como pocas veces los habíamos visto sobre un escenario. A los norteamericanos KINGS OF LEON hay que reconocerles que han crecido una barbaridad y que su show está medido a la perfección en cada momento para meterse al público, pero claro, cuando no te gusta la música que hacen, es un poco nadar a contracorriente. Después nos tocó sufrir un poco con la actuación de PiL. Es verdad que John Lydon es una leyenda y que las leyendas hay que tratarlas como lo que son, pero cuando te da la impresión de que lo que estás viendo sobre el escenario no funciona ni lo más mínimo, suena un poco a tomadura de pelo, por mucho que toque “Rise” o “This is not a love song”, dos canciones que te llegaron y mucho. Y cerramos la noche con la sesión de unos 2MANYDJ’s absolutamente pletóricos, que venían a suplir la baja de Soulwax a última hora del cartel. Dándole zapatilla a todo el mundo, que a esas horas, no nos engañemos, es lo que se necesita, nos hicieron darlo todo a base de bien.

Y llegó el sábado, el último día de Bilbao BBK Live, con las nubes ahí presentes, pero sin llegar a llover, afortunadamente, en toda la jornada. Empezamos con la sorpresa del post-metal de los catalanes SYBERIA, que con su potencia atronadora se iban ganando a un buen número de gente que entraba por la puerta del festival, junto a la que tocaban. Después nos fuimos a ver al cuarteto norteamericano WHITE DENIM, que por nada del mundo nos los esperábamos tan rockeros y que terminaron por dar sin duda la gran actuación de la jornada. Con esos looks de empollones, fueron canción a canción creciendo a marchas forzadas ante un público que no dudó en gritar y enfervorecerse a la vez que sus canciones. A la jovencísima pareja de hermanos THE BOTS aún les falta un poco cocción, pero cuando lo suya ya no lo pueda parar nadie, van a ser muy grandes. Con ese toque amateur que lo impregna todo de magia y su simpatía, lo tienen todo para ser grandes, aunque aún les falta un hit potente. En el autobús de Red Bull le tocaba después a SR. CHINARRO, con banda para la ocasión y tocando al principio más canciones de su nuevo disco. Antonio Luque también parecía encantado y no dudó en hacerlo todo lo grande que pudo. Nos volvimos a acercar hasta el escenario grande para ver a VAMPIRE WEEKEND y su primera actuación en nuestro país en mucho tiempo. Los de Ezra Koenig estuvieron inmaculados en la ejecución de sus canciones, pero es verdad que les falta un poco de empuje, un poco de creerese más estrellas, que lo son. De su primer disco dejan ya solo los hits más potentes, y la verdad es que al público le apetecían más momentos como “A-punk” y “Cousins”, que quizá sonaron demasiado pronto. No fue una mala actuación, pero se podría haber rascado mucho más. Un ratito para cenar y ya estábamos en el escenario Live! para ver a TWIN SHADOW y a cuánta gente no le apetecía ver a Green Day, que tocaban a la vez en el grande. El norteamericano de origen latino George Lewis Jr. derrochó simpatía desde el escenario mientras soltaba lo mejor de sus dos discos hasta la fecha. Con esa cadencia ochentera y esa genial banda que le acompaña, hicieron justicia a un repertorio genial que incluyó grandes momentos como “Slow” o “Five seconds” y que incluso tuvo lugar para un bis. Cuando terminó, no quedó otro remedio que ir al escenario Bilbao a ver el final de GREEN DAY. Un poco circense todo y por momentos cantando una canción y después ocho minutos haciendo chorradas (ahora lanzo camisetas, ahora os mojo con una manguera, ahora me hago el dormido porque no aplaudís, ahora os tiro papel higiénico, ahora saco a alguien del público para que toque…) que se hicieron bastante pesados, tanto que hasta tuvieron que recurrir a hacer versiones de los Rolling Stones o de AC/DC (¿qué necesidad había?) para rellenar. Esto es a lo que en los noventa llamaban punk, señores… Se nos quedó tan mal cuerpo con lo visto que no nos quedó otro remedio que marcharnos del Bilbao BBK Live por este año. En 2014, los días 10, 11 y 12 de julio, volveremos.

 Foto: Alfredo [Musicazul]

 

 

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