| Vitalic, Razzmatazz, Barcelona (10-12-2009) |
| Escrito por Guillermo Granell |
| Miércoles, 17 de Febrero de 2010 08:43 |
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Había llegado pues el momento de descubrir qué se traía entre manos el bueno de Pascal, con su nuevo directo sustentado por un montaje de espejos montados en V. La excusa era perfecta, con su segundo nuevo álbum “Flashmob” recién salido del horno había que ver cómo iban a ensamblarse los nuevos cortes de este disco con los ya archiconocidos hits de su primer y aclamado largo “Ok Cowboy”. Las cortinas que ocultaban todo el escenario se abrieron y de entre los espejos la silueta de Vitalic emergió a través del humo. El griterío es ensordecedor, Pascal saluda al público y comienzan a sonar los primeros compases de “Valletta Fanfares” con sus característicos repiqueteos tamboriles. “Terminator Benelux” es el siguiente trallazo electro en entrar en escena y en tan sólo unos minutos, parece que el live de Arbez-Nicolas ya ha empezado directo al grano, sin apenas concesiones al concepto de crescendo o la sutileza. “Poison Lips”, segundo corte de “Flashmob” condensa algunos de los elementos identificadores del sonido inconfundible del francés, como es el gusto por las voces vocoderizadas y plagadas de ecos, las líneas de bajos ecualizados con ese toque metálico y la atmósfera industrial que otorgan esas notas de órgano que Vitalic comenzó a utilizar y explorar con maestría hace ya unos años y que artistas de dudosos escrúpulos como Justice se han encargado de copiar sin piedad para repetir una fórmula de éxito garantizado. “Chicken Lady” y sobretodo la archiconocida “La Rock” desataron la habitual locura en el foso, arropadas por los imponentes visuales diseñados para cada compás de la actuación. “Flashmob” tema con el mismo título del nuevo disco y “Your Disco Song” enlazarían con el desmadre colectivo que supondría la llegada de otro hit marca de la casa como “My Friend Dario” que pondría casi punto y final a la bacanal greco-romana desatada por los sintetizadores y computadoras controladas desde lo alto del escenario por Pascal. Sin embargo, la felicidad siempre es breve en la casa del pobre y personalmente se echaron de menos grandes temas como “Poney, Pt. 1” o las más hipnóticas y sosegadas “Trahison” o “U and I” todas ellas pertenecientes al superior “Ok Cowboy” y que seguramente fueron sacrificadas en favor de un show mucho menos elegante y que primó la sobredosis de bpm´s en detrimento de la progresión y la sensibilidad. Una lástima, ya que Vitalic posee un repertorio lo suficientemente amplio, como para poder construir una sesión mejor estructurada y que potencie desarrollos más elaborados y atmosféricos en lugar de tener que ir desde el principio con el pie pisando a fondo el acelerador. Pese a ello, mereció la pena aunque sólo fuese para recordar aquello de que tiempos pasados fueron mejores. Comparte |














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