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Yellow Bricks, Intruso Bar, Madrid (28-05-2013)

Autor: | @Forjanes_AS

Si fuesen de Manchester quizás estarían ya en la portada de la NME, pero como son españoles, la escalada es más lenta. De momento están empezando a subir el Himalaya de la música nacional sin prisas, a lo suyo. Yellow Bricks van clavando el piolet, eso sí, con un puntito de descaro.

La joven banda formada por Rodrigo Fáez (guitarra, voz), Guille (bajo), César (guitarra) y Carlos (batería) presentó este martes en la Sala Intruso de Madrid su autoproducido debut ‘Say no now Kids’, grabado en los estudios Blind Records (por donde han pasado Love of Lesbian, Supersubmarina y Sidonie entre otros…). Y ya va siendo hora de que el britpop que ha impregnado a estos chicos vuelva a ponerse de moda. Al menos en su versión más orientada a los Beatles y los sixties. Que regresos como el de Suede (muy notable, por cierto) son otra cosa… Y los Yellow Bricks no esconden de dónde toman su sonido, recogen los bártulos que cargaban los mejores Oasis de mediados de los 90 para montar su propio tinglado de pop a veces lluvioso, otras cristalino y con cierto espíritu de azuzar al personal para que mueva el culo. Sin mensaje político, pero con la pesadumbre de comerrnos esta tremenda crisis “siendo la generación mejor preparada de nuestro país”.

El de ayer fue su segundo concierto en la capital, tras estrenarse en Independance el pasado mes de enero, en lo que fue más un rodaje sobre las tablas y una fiesta con amigos que otra cosa. Esta vez, era diferente. Ya estaba el disco en nuestras manos y la posibilidad de calibrar mejor su directo. Y en estos cinco meses de diferencia la evolución ha sido tangible. Con la inconsistencia aún de un grupo con apenas un año de vida, ciertos altibajos y algún desajuste, pero están cuajando.

La presencia de los Gallagher no sólo sobrevuela en su música, también en la vinculación con el fútbol. Si en los mancunianos era su pasión por el Manchester City, en Yellow Bricks es la de Rodrigo Fáez (conocido periodista deportivo) por el Sporting de su Gijón Natal. ‘The World doesn’t Fit to Me’, una esquisitez acústica, fue dedicada a la memoria de Manolo Preciado, el entrañable entrenador mostachudo fallecido el año pasado que tuvo (y tiene) una legión de admiradores en Gijón y el resto de España. Por cierto, anunciaron que esta canción se la guardan para el segundo disco, “que sacaremos cuando nos dé la gana”. Así se las gastan. También se reservan para el próximo álbum ‘Only The Braves’, que además de frase comercial de la marca Diesel, fue de lo mejor de la noche. Una veta más puramente rock que habrá que ver por donde evoluciona.

Desplegaron íntegro el álbum y ganaron en su conversión del estudio al escenario tres canciones, ‘Look Ahead’, ‘Take me, shake me, love me, dig me’ (ésta pedida varias veces desde el público) y especialmente una de las piezas fetiche del grupo, ‘Let the People Feel the Rain’. Que no deja de tener su gracia, con la que nos está cayendo física y metafóricamente…

 

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