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Wovenhand, Joy Eslava, Madrid (04-10-2014)

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El stoner rock instrumental con tintes heavies de El Páramo fue el encargado de comenzar la noche. Se mostraron firmes y contundentes, y parecieron gustar bastante al público que a esas horas ya llenaba la sala Joy.
A mí personalmente me parecieron muy monótonos, y eso unido a mucho “postureo rockero” hizo que perdiese interés muy rápidamente. Precisamente esas dos cosas (contundencia y monotonía) serian también la tónica del resto de la noche.

Meter a David Eugene Edwards, ya sea con su antiguo grupo 16 Horsepower  o con sus actuales Wovenhand, en el saco de la “Americana” es un gran error. Los referentes musicales de Edwards siempre han ido mucho más allá del folk, el country, y el blues. El rock más oscuro, el post-punk, e incluso el stoner rock han ido ganando terreno en la paleta sonora del señor Edwards, convirtiéndole en una rara avis difícil de catalogar.

Venía a presentar en Madrid su nuevo disco bajo el nombre de Wovenhand: Refractory Obdurate” (el número once ya).Encima del escenario es donde se puede observar que de los nativos americanos no solo es la música lo que interesa a David Eugene. Este hijo de predicador ha asimilado parte de la estética (y quizás también de la ética) de los pueblos nativos de lo que ahora conocemos como Los Estados Unidos de América, y en directo es donde más evidente se hace.  En el escenario Edwards se mueve y gesticula como si fuera un chamán en medio de una antigua ceremonia, murmullando palabras de extraño origen y repitiendo una serie de “tics” que deben tener significado solo para él.

Centraron el concierto en los temas del último disco más alguno rescatado de una ya dilatada carrera. El sonido fue contundente y oscuro, con unos muros de guitarra que creaban una atmosfera a ratos oscura y siempre inquietante.

El público que abarrotaba la sala entró sin problema en la ceremonia del chamán Edwards desde el principio, celebrando con entusiasmo cada ofrenda sonora (incluso los momentos que rozaban el spoken-word ). El propio jefe de ceremonias agradeció tal respuesta: “You’re lovely“.

La única pega del concierto-ceremonia a oídos del que aquí suscribe fue lo monótono del repertorio en el que se antepuso la contundencia a los matices. Monotonía rota a ratos cuando Edwards dejaba la guitarra eléctrica y tocaba un curioso instrumento a medio camino entre una mandolina y un banjo. Precisamente esos detalles folk fueron los que se echaron de menos en un concierto absolutamente rockero que nos dio una imagen adecuada de lo que Wovenhand son a día de hoy pero que dejo bastante olvidada otra faceta más variada musicalmente que parece no tener mucha cabida en el sonido de directo de la banda.

¿Stoner dark-post-folk? Llámalo X.

Foto: Jackster (solo-rock)

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