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Wire, sala Cool, Madrid (28/11/2018)

Autor: | @adolf_ito

El pasado miércoles fue un día extraño en Madrid: coincidían unos cuantos conciertos (John Hopkins, Los Planetas, Wire) y era complicado acceder al centro (estaba todo cortado por la visita del presidente chino). Imagino que todo ayudó a que la sala Cool estuviera sólo a medio llenar, o quizá se debió a que Wire nunca vendieron mucho. Sin embargo, son una referencia en el punk y el art rock, y es una suerte poder verlos en directo, aunque sea cuando ya están en edad de jubilarse.

Venían a Madrid de la mano de Son Estrella Galicia y, aunque tienen un álbum de reciente publicación, el programa fue de lo más variado (repasaron la mayoría de sus discos).

A las 9 de la noche, sin teloneros previos, salían al escenario Colin Newman (voz y guitarra), Graham Lewis (bajo y voz), Matthew Simms (guitarra) y Robert Grey (batería). El único miembro del grupo que faltaba era Bruce Gilbert, al que sustituyó desde hace 8 años Simms. La puesta en escena fue lo que más chirrió en una noche regada de estupendas canciones y un sonido contundente. El atuendo de Colin Newman, el que casi ni se moviera y que tuviera un iPad enganchado al micro para ir leyendo las letras de las canciones rompía la atmósfera sonora que creaban (es verdad que ya tiene 64 años). Tanto Lewis, estupendo al bajo, como Grey, mantienen todavía el tipo y muestran la actitud a la que casi obliga su música en un concierto. Eso, junto con el buen hacer de Simms, fue lo que salvó la noche.

En cuanto a las canciones elegidas, no se movieron prácticamente nada con respecto a conciertos anteriores de esta gira. Empezaron con Be Like Them, Mindhive, y otras como Underwater Experiences, pero no fue hasta algo después de la mitad del concierto cuando la gente empezó a animarse de verdad (quizá con Ahead). Lo mejor fueron los temas más ruidosos y oscuros del final, en un concierto que alcanzó a duras penas la hora y cuarto contando los bises (Two People In A Room y Drill, con su hipnótica línea de bajo).

Ya puedo decir que he visto a Wire en directo, pero lo grande hubiese sido haberlos visto hace unos treinta años.

Fotos: Adolfo Añino

 

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