Publicidad

Willie Nile, Sala El Sol, Madrid (14-09-16)

Autor: | @adolf_ito

Mientras esperábamos a que abrieran las puertas de la sala El Sol para el concierto de Willie Nile, escuchamos algún comentario de preocupación. Parece ser que en sus últimas visitas a Madrid no estuvo todo lo bien que se podía esperar (quizá por el formato), pero esta vez, seguro, iba a ser distinto. Aparte de que ya lo habíamos visto en Washington este año y nos habíamos llevado una magnífica impresión, varios amigos nos habían comentado, entusiasmados, sus conciertos en España los días anteriores. Además, en esta época en la que todo el mundo toca solo y en acústico, y no precisamente por razones artísticas, se agradece que alguien se arriesgue a venir con banda.

A las diez y media de la noche, con una sala prácticamente llena y, qué maravilla, con la presencia de algún menor debidamente acreditado, salía al escenario Willie Nile con su banda (guitarra, bajo y batería). La ausencia de un piano o teclados vaticinaba un concierto mucho más centrado en los temas rápidos y más rockeros, y así fue. Con un sonido decente, aunque mejorable, e intentando hablar en castellano con un público entregado desde el primer momento, fueron cayendo temas de su último disco, World War Willie, y de sus anteriores trabajos. Como siempre, habló de paz y de solidaridad (“Peace, love, and music; but NO Donald Trump!”), no paró de alabar las virtudes de España y de Madrid (“Madrid, city of dreams”) y, con una copa en la mano, también celebró nuestros vinos.

Los músicos se lo pasaron en grande en el escenario, especialmente el guitarrista. Era su primera visita a nuestro país y terminó una de las canciones interpretando nuestro himno nacional. El público también lo estaba dando todo. En la primera fila no sólo había fans, niños y fotógrafos; también estaba una chica con su cuaderno y material de pintura, haciendo un dibujo muy chulo de Willie Nile. Aunque la gente lo coreaba casi todo y sonaron temazos como One Guitar, el momento álgido de la noche llegó con House Of A Thousand Guitars. Willie Nile nos contó que la canción surgió de un sueño que tuvo en el que se le aparecieron gente como Jimmy Hendrix o Clarence Clemons, y se la dedicó a los músicos que nos habían dejado este año, especialmente a Prince y a David Bowie.

En los minutos finales del concierto llegó otro de los momentos más grandes: se arrancaron con el Sweet Jane de Lou Reed (incluida en su último trabajo) y la enlazaron con el Heroes de David Bowie. Con el público entusiasmado, decidieron cerrar con una festiva A Hard Day’s Night, de The Beatles, pero aún tuvieron que salir a tocar otros dos temas para finalizar más de dos horas fantásticas de buen rock. Esperemos que vuelvan muy pronto, y que repitan en la sala El Sol, que cada día nos gusta más.

Fotos: Adolfo Añino

To Top