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Waxahatchee, Sala El Sol, Madrid (05-06-2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Quizá, el revival del indie-rock noventero empiece a empachar un poco, pero hay que decir que, muchas de las bandas que están dentro de él, están logrando mejores resultados que los de los grupos que les han servido como influencia. Además, tanto en disco, como en directo. Un grupo como Waxahatchee suena infinitamente mejor y más potente en directo que algunos grupos insignia del indie-rock de los noventa. Ayer mismo lo demostraron en Madrid dentro del ciclo de conciertos Sound Isidro, donde dieron un concierto corto (no paso de los 45 minutos), pero de lo más intenso.

Antes del quinteto neoyorquino, pude ver un poco de las Hickeys, una joven banda de chicas madrileñas que se mueven entre el garage-rock y lo que ellas llaman Glitter Punk. El caso es que, a un servidor, le parecieron unas Hinds con una actitud un tanto más rockera. Pero lo cortés no quita lo valiente, y hay que decir que su ‘Hickey Hickey Bang Bang’, la canción con la que cerraron, es todo un trallazo.

Desde luego, un tema como ‘Recite Remorse’, con esos teclados iniciales y eso tono ascendente, es la mejor opción para empezar un concierto. Con él, las cinco chichas de Waxahatchee nos cautivaron desde el primer instante. Y es que, a las segundas de cambio cayó ‘Silver’, el que fue el primer adelanto de su excelente último trabajo, y el primer derroche de electricidad del concierto. Hicieron crujir sus tres guitarras en muchos momentos de la noche, dejando constancia de lo potentes que suenan en directo en cortes como ‘Poison’, ‘Never Been Wrong’ o ‘Coast to Coast’. Aunque fue con la sucia, pero realmente melódica, ‘No Question’, con la que pusieron la sala El Sol patas arriba.

Hay que decir que, aunque sea el grupo de Katie Crutchfield, su hermana Allison es una parte muy importante del él. Ella se encargó de los teclados, de los coros y de una de las guitarras, y cuando el protagonismo fue compartido, nos dejaron momentos inolvidables. Uno de ellos fue ‘Sparks Fly’, una contenida balada incluida en su último trabajo, que tiene su parte álgida en los coros compartidos del estribillo, que la pasada noche bordaron. Pero claro, es el grupo de Katie, y ella quiso el protagonismo que se merece en dos momentos en los que se quedó sola con su guitarra y su voz. El primero fue con la interpretación acústica de ‘La Loose’, donde se libró de todos los elementos electrónicos con los que cuenta la canción original (una pena), y nos dejó una tremenda versión desnuda, en la que pudimos comprobar que cuenta con una gran voz. Algo que también sobresalió en ‘Fade’, con la que cerró el concierto y dejó a unos pocos de los presentes pidiendo otro tema que nunca llegó.

Solo una pega: su corta duración. Si hubieran tocado dos o tres temas más, llegando a la hora de duración, hubiera sido un concierto perfecto.

Fotos: Fernando Curto.

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