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Vetusta Morla + La Habitación Roja, Apolo, Barcelona (28-11-2009)


Supersubmarina, grupo todavía floreciendo y con tintes algo teen, dieron comienzo a la noche ante un público ya para entonces aglomerado y predispuesto. Ellos, comodos y seguros, pero no del todo resueltos; y la sección más tierna del público, dando una muy buena respuesta a su oferta de canciones fáciles de digerir.


Sus temas, aunque quedaban a veces a la sombra de una ronquera un tanto forzada, ofrecieron melodías con estructuras que funcionan bien y un sugerente paso previo al concierto de Vetusta Morla, los siguientes en escena. Ellos, los de la tortuga de la Historia Interminable, entraron directos, con la certeza de que su paso por Apolo sería acogido con avidez por aquel público que llenaba todos los rincones de la sala. Y así fue, los hits vinieron, sin más rodeos, unos después de otros y continuamente coreados por un público mayoritariamente jovencito.  El concierto fue impecable y funcional, sin alterar demasiado el repertorio habitual, sin arriesgar mucho, y por tanto sin grandes imprevistos ni rarezas. Fueron conectando con el público según avanzaron los minutos y al final consiguieron que el suelo en Apolo temblara literalmente. A mitad de concierto La marea representó un punto de inflexión, terminándo con gran intensidad y saliéndose de la versión grabada. Momentos intensos con "Copenhage", "Sálvese quien pueda" o "Un día en el mundo", con los que se pudieron oir en estéreo los gritos e intentos de coro de aquel público cada vez más desbocado. El fin antes de los bises llegó con "La cuadratura del círculo", acompañados con un enorme bidón blanco para una percusión vistosa, y para el climax final de la multitud.  Los chicos de Vetusta Morla barrieron con su marcha buena parte del público, aumentando así la media de edad de los espectadores y disminuyendo el riesgo de agresión por parte de fans histéricas por mantener un buen campo de visión. La Habitación Roja, en un escenario mucho más austero, comenzó sin más florituras con Un día perfecto, manteniendo desde ahí una sensación contínua de urgencia e intensidad, como es habitual en sus directos. El primer tercio se lo dedicaron a varios temas de su trabajo más reciente ("La vida moderna", "Esta no es otra canción de amor" o "Posidonia"), ordenando después las canciones en distintos bloques, que representaron sus álbumes pasados y recientes. Terminaron con "La edad de oro", después de haber pasado por "Nuevos tiempos", "Van a por nosotros", el coreado "Por ti" o la antigua y vitoreada "En mi habitación". Finalmente, y entre los últimos momentos de su intensa descarga y gran entrega del público, anunciaron un largo periodo de tiempo antes de volver a dar comienzo a una próxima gira.

Fotos: Itziar Barreiro



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