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Veronica Falls, Teatro Lara, Madrid (1-02-2013)

Autor:  | Google+ | @curtillo

veronicafalls portada

Tras la suspensión de la gira española el pasado otoño, Veronica Falls volvían a Madrid de la mano de SON Estrella Galicia. Y lo hacían en un Teatro Lara cercano al sold-out, con un público ansioso por escuchar en directo las canciones de su nuevo trabajo y los mejores temas de su álbum de debut.


La noche no empezó bien: tuvimos que esperar más de media hora a que abrieran las puertas –al parecer, el batería no estaba muy contento con el sonido–. Una vez dentro, nos encontramos con Simone White. Esta chica no fue la mejor opción para abrir un concierto de un grupo como Veronica Falls un viernes a las once de la noche. Canta bien y tiene tablas de sobra, pero puede aburrir un poco. No empezó mal con dos temas cortos y acústicos que tocó en solitario (uno de ellos, The Beep Beep Song, es una de sus canciones más conocidas), pero ya con su banda sobre el escenario, la cosa se fue hacia derroteros más tediosos y experimentales que no llegaban a ningún lado. Canciones dispersas como Flowers In May solo consiguieron que a la gente le entrasen más ganas de ver a los londinenses encima del escenario. Afortunadamente, su actuación apenas duró media hora.

Casi a medianoche, y con un poco de prisa (tenían que pinchar en el 8 y medio esa misma noche), salieron Veronica Falls al escenario del Lara. A su concierto solo se le puede poner una pega: la duración. Los londinenses ya tienen un par de discos, con suficientes temas como para tocar al menos una hora, y no los escasos cincuenta minutos que nos ofrecieron. Además, se dejaron en el tintero temas tan buenos como The Fountain. Pero bueno, habrá que centrarse en lo positivo del concierto, que fue casi todo lo demás.

Empezaron con fuerza con Right Side Of My Brain, que el público reconoció al instante. Pero enseguida se pusieron con los temas de “Waiting For Somenthing To Happen”, su segundo trabajo, que sale esta misma semana a la venta (ya se podía conseguir en cd a la salida del concierto). El primero en caer fue el contundente My Heart Beats, uno de los singles anteriores a la edición del álbum. Tras él, volvieron a su debut con Beachy Head, y después se atrevieron con Broken Toy y Waiting For Somenthing To Happen, dos de los mejores cortes de su segundo trabajo, que mucha gente se sabía ya de memoria (hace tiempo que se pueden escuchar en streaming). Y es que es imposible no rendirse ante ese estribillo redondo que tiene el tema que da título al álbum, o a ese tremendo puente en el que el batería aporrea con ganas su instrumento (uno de los momentos más ovacionados de la noche).

Con el público puesto en pie y bailando (imposible quedarse sentado en la butaca), fueron a lo seguro. Nos deleitaron con una potente Bad Feeling y una popera Stephen, con la que calmaron un poco a los presentes. Siguieron intercalando temas nuevos, entre los que destacaron Tell Me y Teenage, con canciones de su debut (tremenda Wedding Day). Y, casi sin que nos diéramos cuenta, llegó Come On Over, tema con el que suelen cerrar la primera parte de su show.

Se notaba que tenían prisa, ya que la salida del escenario antes del bis fue vista y no vista.  Según lo abandonaban, se dieron media vuelta y se colgaron otra vez los instrumentos. Tampoco es que hicieran mucho, ya que tocaron una corta versión del Starry Eyes de Roky Erickson, y se fueron al hall del teatro a vender discos y camisetas.

Fue un buen concierto y estuvieron contundentes encima del escenario, pero se quedaron cortos con la duración. Fotos: Adolfo Añino    
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