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Veo Monstruos,Teatro del Arte, Madrid (26-09-2013)

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Un combo de enormes en el precioso e intimista Teatro del Arte. Un sonido estupendo que acompañó el nivel de la velada. Una nueva cita musical de altísima calidad promovida por Son Estrella Galicia. Nada más que telas negras en la escenografía para no perder detalle del savoire faire de los comparecientes. Los suertudos que tuvimos la suerte de estar allí estábamos ojipláticos, embobados, anonadados. ¿Cuánto talento junto es capaz de aguantar un ser humano con elevada sensibilidad musical? Aquella noche quedó claro que mucho. David Rodríguez (Beef, La Estrella de David, Junco y Diamante); Fernando Alfaro (Surfin Bichos, Chucho) y Remate estuvieron juntos y revueltos, tocando a ratos fusionados, a ratos por separado, en un delicioso desorden ordenado, en exquisito orden desordenado. Como las fases del amor y sin destrucción de los elementos.

David es el genio. Fernando es la voz más mítica. Remate es el artista más personal. David refunfuña de la manera más romántica. Fernando no puede parar de crear las canciones más bellas. Remate consigue las atmósferas más eclécticas. David es el responsable de temones como Vejaciones en la costa. Fernando de joyas como Revolución. Remate es el autor de composiciones surrealistas con todas las papeletas para convertirse en legendarias. David Rodríguez ejerció de rompehielos deleitando al personal con, entre otras, la maravillosa David (…cuando te cases conmigo… del primer álbum de La Estrella de ídem). Remate continuaba, atacando con hermosos relatos como Su madre está enamorada o Superlativo. Alfaro se decantó por mostrar varias de sus nuevas creaciones, a destacar la titulada Me hiere, no me hiere, magnífica pieza cruda como el mordisco de un perruzo; y por tirar de cortes que cuentan con no más de dos años de vida pero no por ello menos antológicos como Camisa hawaiana de fuerza.

Brillaron por separado y brillaron juntos. Eso sí, magia magia MAGIA con mayúsculas era lo que se respiraba cuando tocaban al unísono. Cuando interpretaron Un último esfuerzo de la Estrella. Cuando desplegaron la Odisea de fuego de Remate. Cuando se lanzaron con el Extintor de infiernos de Alfaro. Cuando albergaron el Dolor de éste. Cuando decidieron que una canción de Barrio Sésamo llamada Waba Waba tenía cabida en su repertorio. Cuando juntos construyeron un tema llamado Cobrar. Pero sobre todo, y aquí por supuesto quedan al descubierto las filias de la que escribe, cuando aunaron fuerzas en una interpretación magistral de Enrique VIII de La Estrella de David hacia el final del concierto. El propio desarrollo de la canción explicita las sensaciones vividas: “Qué era aquello que se removía / que tenía la culpa de lo que sentía / que me hizo pensar / que nada daba igual”. La conjunción astral de estos tres no da igual. Más bien no tiene igual. Qué maravilla que estén aliados. Que hayan congeniado.

Hablando no sólo de Veo Monstruos sino de la escena española en general, qué suerte tenemos de contar con un nutrido número de artistas honorables de diferentes décadas, procedencias, estilos y condiciones; de que ninguno haya perdido su torrente creativo; y de poder disfrutar de nuevas propuestas y formatos con relativa frecuencia. En el caso que nos ocupa“cómo me gusta / volver de vez en cuando / al momento aquel”. Ojalá que les salgan muchos bolos, que toquen en muchos sitios, que reciban las cantidades de aplausos que se merecen y que toquen el corazón musical de muchos individuos e individuas. En Madrid lo hicieron, de haber habido un aplausómetro éste habría estallado, y si se hubieran quedado tocando toda la noche de allí no se habría movido ni un alma. Más que un concierto o una cita musical, un antológico placer para los sentidos altamente recomendable.

FOTOS: PABLO ALMARCHA

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