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Unknown Mortal Orchestra, sala MON, Madrid (26/10/2018)

Autor: | @indienauta

Primera noche de frío en Madrid y también en la sala Mon, con un extremadamente potente sistema de ventilación. Hace escasas horas que Unknown Mortal Orchestra han sacado a la luz en streaming su álbum IC-01Hanoi, segundo trabajo de los neozelandeses este año y quinto en el total de su discografía. Un disco con siete piezas instrumentales bastante hipnóticas rescatadas de las horas de grabación en la ciudad vietnamita del disco Sex & Food. Es precisamente este trabajo, Sex & Food, el que Ruban Nielson viene a presentar en su gira europea. Le acompañan su hermano Kody Nielson en la batería (con quien formó parte de la banda de punk The Mint Chicks y con quien ha perdido y recuperado en más de una ocasión su relación profesional y también fraternal), su padre Chris Nielson (quien a pesar de sus problemas con el alcohol y las drogas en el pasado y ejercer de padre soltero, separado de una hawaiana bailarina de hula, supo sumergir a sus hijos en la música –sobre todo en el jazz– y pudo apañárselas para inscribir a Ruban en la prestigiosa escuela de arte Elam, donde el mayor de los Nielson estableció la base de su carrera artística y profesional futura) en los teclados y trompeta, y su inseparable y miembro más estable de la banda Jake Portrait al bajo.

Con un setlist de once canciones y tres bises, UMO fueron alternando temas de todos sus álbumes. Abrieron con un From The Sun y Ffunny Ffriends donde se le entendía más bien poco. Quizás necesitaba más tiempo para calentar la voz o quizás el chicle no ayudaba demasiado en la vocalización. A través de Necessary Evil, Ministry of Alienation o la muy coreada So good to be in Trouble, se pasearon por una psicodelia que recordaba por momentos quizás a Tame Impala, para dar paso a riffs de guitarra y solos de batería potentes –muy bien por el pequeño de los Nielson– en Major League Chemicals o American Guilt. Llegados a este punto, la temperatura ya había subido unos grados gracias al entusiasmo del público (en gran parte MUY joven, y por MUY joven quiero decir grandes dosis de acné, hormonas y primeros cursos de universidad), a un Ruban Nielson sudando la gota gorda en el escenario y a un par de inmersiones del artista en la sala, mezclándose con el público para gozo de aquellos que se habían quedado en las últimas filas.

En el tramo final del concierto, incluidos los tres bises, recuperó el neozelandés afincado en Portland la parte más multiinstrumental y bailonga, incluyendo las siempre bien recibidas Multi Love (basada en el triángulo amoroso de Ruban y su esposa Jenny con una chica japonesa de nombre ficticio Laura hace unos años) y Hunnybee. Con las luces de la sala ya dadas, el técnico recogiendo cables e instrumentos y la gente enfilando el pasillo de salida de la antigua sala Penélope de Madrid, los UMO volvieron al escenario para agradecer al público la hora y cuarto larga de concierto antes de poner rumbo a Bilbao para actuar en el BIME2018.

P.D.: Nos quedamos gratamente sorprendidos, y con ganas de saber más, de Nuria Graham, cantautora de origen irlandés-catalán, encargada de entretener a los primeros en llegar a la sala y a la que no anunciaron en ningún medio (y a la única a la que favorecía la decoración silvestre del escenario).

Texto: Belén Purroy

Fotos: Adolfo Añino

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