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El Último Vecino + Papaya, Ocho y Medio Club, Madrid (17-03-2016)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Hace cosa de año y pico, en una crónica de un concierto The Drums que escribí para esta página, comentaba lo necesario que era que hubiera estrellas con carisma dentro de la escena independiente, y lo bien que interpretaba ese papel Jonny Pierce. En aquél caso me refería a la escena internacional, pero es algo que también se puede aplicar a la nacional, a El Último Vecino, y a Gerard, su líder. Con esto no quiero decir que el barcelonés esté imitando al líder de The Drums, pero sí que, al igual que el norteamericano, vive su música de una forma intensa, y cada vez que se sube al escenario, se transforma. Ayer mismo, en la presentación de su segundo largo en Madrid, volvió a dar buena muestra de ello, y volvió a conectar con el público que, casi, llenó la sala.

Papaya, el proyecto de la canaria (de ascendencia chilena) Yanara Espinoza, fueron los encargados de abrir la noche. Su pop de aires retro, en el que cabe casi de todo, funciona muy bien en directo, y consiguieron que más de uno bailara al ritmo de hits tan incontestables como ‘Cosas Fascinantes y Sencillas’, ‘El Rey de las Camas’ y ‘Obsesiones’. Además, tenían una sorpresa preparada, y a mitad de concierto subieron a Ariadna de Los Punsetes, que cantó y, para sorpresa de muchos, bailó en un par de temas. Una de ellas fue ‘Minutos’, una sedosa balada que gustó mucho al público presente. Quizá les faltó llevar un batería y no tanto pregrabado, pero sonaron muy bien, y lo más importante, convencieron a un público que no era el suyo.

Gerard Alegre Dòria sabe que, en su segundo trabajo, tiene un cancionero que se vale por sí solo, y que no necesita recurrir a los temas de su debut para convencer a su público. Y es que, a pesar de que “Voces” apenas lleva dos semanas publicado, gran parte de los asistentes ya se sabían muchos sus cortes. Fue el caso de ‘Antes de Conocerme’ y ‘Una Especie de Costumbre’, los dos temas que abrieron el concierto, y dos de los mejores cortes del álbum. En ellas ya pudimos ver que siguen sonando igual de bien que siempre, que no han perdido esa compenetración en directo que tienen desde sus comienzos. Aunque sí se podría decir que ahora suenan menos electrónicos, y que han adaptado su directo a este tipo de sonido. El mejor ejemplo fue ‘Mi Escriba’, un tema que está condenado a ser uno de los clásicos de su repertorio (fue recibido como si se tratará de un hit), en el que prácticamente se olvidan del synth-pop de sus comienzos, dando más protagonismo a la batería y guitarra. Incluso cambiaron un poco alguno de los cortes de su primer álbum para adaptarlos este sonido. Fue el caso de ‘Los Ángeles’, que sonó mucho menos acelerada, o de ‘Otra Vez Asustado’, que casi perdió toda su parte sintética.

A pesar de no ser single, y de pertenecer a su segundo álbum, ‘Mi Amiga Salvaje’ fue de lo mejor del concierto. Quizá, porque es la más electrónica de su último trabajo, y la que más recuerda a sus primeras canciones. El caso es que sonó potente, y su fantástica letra dio para que el público hiciera unos buenos coros. Eso sí, sorprendentemente, el tema más celebrado fue ‘Tu Casa Nueva’, con la que arrasaron. Lo que no terminó de convencer del todo fue el final con ‘En La Selva’, uno de los cortes menos acertados de “Voces”. Además, se dejó fuera del ‘Qué Más Da’, uno de sus grandes hits. Si hubiera cerrado con él, el concierto hubiera rozado la perfección.

Pocas pegas se le pueden poner ahora mismo a un concierto de El Último Vecino, tan solo su corta duración (apenas llegó a la hora) y la falta de algunos de los mejores temas de su primer trabajo. Poco más se le puede reprochar a Gerard y compañía.

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