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Two Gallants, Sala Caracol, Madrid (30-11-2012)

Autor:  | Google+ | @curtillo

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Abrasivos. Ese es el adjetivo matriz que permitirá cientos de variantes y bifurcaciones. Cinco años después de su último y peor disco “Two Gallants” (2007) vuelve el dúo de San Francisco con "The Bloom and the Blight" (2012) bajo el brazo, una verdadera montaña rusa que encuentra su poso en leves pero eficaces momentos de calma para llevarnos al más afilado y visceral heavy. Sí, heavy. Preparen sus oídos para violentas descargas. Si en disco ya les parecen duros lo del directo se convierte en un rigor violento sin concesiones, difícil de tolerar para los oídos más preciosistas. La evolución del grupo desde sus inicios va de un plácido “The Throes” (2004) a un incandescente “The Bloom and the Blight” (2012).


Pero, más que la potencia sonora, lo que sorprende es la ejecución. Sí, son dos y desbordan el escenario. Solo un grupo había conseguido transmitir antes esta potencia sobre las tablas con tan pocos efectivos, los canadienses: Hangedup. Armados de viola y batería formaban parte del arsenal de Constellation Records y allí donde acompañaban a Godspeed You! Black Emperor uno se quedaba con la impresión de que alcanzaban más intensidad y potencia que éstos.

Lógicamente si ponemos la hipérbole en lo aguerrido del show fue porque el grueso del set se centró en su último trabajo aunque también hubo guiños a los seguidores de los orígenes, “Despite what you´ve been told” y “Steady Rolling” sonaron nada más arrancar el espectáculo y pasado el meridiano hubo hueco para “Las cruces jail” y “Nothing but you” (el primer single de su carrera). Incluso al final, cuando parecía que el telón no volvería a abrirse se coló por las rendijas la evocadora “Seems like home to me” del ep “The scenary of farewell” (2007).

Pero ya que habíamos esperado un lustro para tener canciones nuevas del dúo de San Francisco, era el día de degustarlas y así nos arrollaron con la feroz “My Love Won’t Wait”, la fresca “Songs of songs”, la tensa “Halcyon days”, la magnífica “Winter´s youth” y el himno “Ride away” (esos altibajos tiene mucho del grunge de los noventa, es un himno de adolescencia). Nos volvieron a regalar un momento de sosiego  con “Broken eyes”, primer single del álbum, interpretada prescindiendo de la batería y aferrándose a la armónica.

Ato Records, su sello americano, donde también reside Alabama Shakes, y Fargo, su sello europeo, pueden estar satisfechos de tener de vuelta a estos portentos. Tyson Vogel y Adams Stephens se encuentran en un estado de forma excelso y despliegan con solvencia folk, blues, country, punk y hasta metal. Una guitarra, una armónica, una batería y una buena voz bastan. Se dice pronto.

Furia en la música (la quema) y confesiones en las letras (la cura).

 

Fotos: Meritxell Rosell 

 

 

 

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