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Tweedy, La Riviera, Madrid (03-02-2015)

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Cuando una banda como Wilco llega a su cumbre artística, suele suceder que cada uno de sus miembros quiere aprovechar los descansos para dar rienda suelta a su vena creativa. A Jeff Tweedy ya le había ocurrido que necesitaba girar en solo. Tuve el placer de verle en 2008 en el Auditórium de Palma, y fue una auténtica maravilla.

Tres años después de ‘The Whole Love’, el último disco de la banda de Chicago,  la excusa al margen de Wilco era presentar en directo las canciones de ‘Sukierae’ (2014), el disco dedicado a su mujer Sue Miller, tras conocer que padecía cáncer. Un disco catártico lleno de amor y lucha (“I’ll sing it”, “Wait for love”, “Where my love”, “Slow love”), y de la sensación de verse ‘pequeñito’ ante la adversidad (“Down from above”) y ante la enfermedad (“Nobody dies anymore”). Cuenta con la estrecha participación y presencia de su hijo mayor Spencer (19 años) a la batería. Según los últimos resultados parece que Sue ha superado el cáncer. Una muestra de que, la música también sirve para vencer y alejar los males.

Un disco que muestra el lado más intimista de Jeff Tweedy, puede parecer un disco menor pero no lo es. La única pretensión de Tweedy aquí es hacer canciones sinceras, que sirvan para alejar el dolor y la preocupación, y enfocarse en la luz, en el amor y en esas melodías acústicas tan sentidas y en unos teclados muy vibrantes. Para más detalles, Miqui Otero retrata en su entrevista los entresijos de los Tweedy y cómo se fraguó ‘Suekirae’.

En la gira Jeff Tweedy se acompaña, aparte su hijo Spencer con bastante destreza a la batería, de su viejo amigo Darin Gray, un bajista muy efectivo; de Jim Elkington un guitarra estupendo con el que colaboró en el pasado; y del amigo de su hijo Liam Cunningham a la guitarra, teclados y coros que confesó que es como su propio hijo. Una gira en familia. Pero una familia bien avenida y muy bien integrada. Y sobre todo muy efectiva. Da gusto ver directos tan redondos, compactos bien pensados (parte eléctrica, parte acústica y final eléctrico). Todo ello con los múltiples bromas y guiños de Jeff Tweedy.

En la parte intermedia del concierto Jeff Tweedy tocó armado de sus acústicas monumentos en la discografía de Wilco: la excelsa “I am trying to break your heart”, delicias como “You And I”, “Via Chicago”, “Jesus Etc”, “I Am The Man Who Loves You”, , “Hummingbird” entre otras. Hasta aceptó tocar “Passenger Side” a petición de una persona del público. Y ahí estuvo inmenso, mostrando el esqueleto de las grandes canciones de Wilco. Para rematar volvió el quinteto en acción con la fortaleza y la rabia de “Please don’t let me be so understood” y versionar dos canciones de Mavis Staple, cantante soul con pedigrí y carrera, a la que Jeff Tweedy produjo en ‘You Are Not Alone’ (2013), o recuperar “California Stars” (que Wilco grabaron con Billy Bragg) de Woody Guthrie.

La Riviera acogió un tercio de entrada. El elevado precio de las entradas (41 euros y 33 euros en una oferta web), nada popular ni accesible para muchos melómanos, fue la razón de peso, en un país que sigue estando en crisis con unos sueldos medios de risa (700-800 euros). La noche fría y lluviosa tampoco fueron buenos aliados. La pena es que el concierto hubiese sido doblemente gozoso en algún recinto con sonido de calidad (como Moby Dick o Joy Eslava) y acorde para ese aforo. Y una pena que no lo pudiera disfrutar mucha más gente porque el concierto de Tweedy fue de esos que se disfrutan canción a canción, en los pequeños detalles y en la magia de un quinteto muy familiar. Fue como ver de cerca las líneas maestras de un talento que evita ser maestro de nada.

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Fotos: Alejandro del Estal

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