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Tulsa, El Sol, Madrid (12-02-2015)

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Tu vida en llamas

La Calma Chicha’ (Gran Derby Records, 2015) es el tercer disco de Tulsa y su concierto de la sala El Sol significaba su segunda fecha de la gira (tras iniciar a finales de enero en Valencia su gira). Y en El Sol la sensación fue muy convincente con la alegría que supone un ‘Sold Out’ en los tiempos que corren. Primero porque el público estaba entregado. Segundo porque Miren Iza, lleva una banda de acompañamiento de lujo: Javier Carrasco (Rusos Blancos) a los teclados; Martí Perarnau (Mucho) también a los teclados y Ramiro Nieto (The Right Ons) a la batería. Junto a los cameos de Charlie Bautista, guitarras y batería; y de su guitarrista anterior. Una alineación de aúpa que antes de los dos bises acabó con un solo de teclados de Martí como si tratase de un teclista solista de una banda de rock sinfónico en pleno trance. Apoteósica puesta en escena.

El nuevo disco supone un giro musical a sus canciones, hacia los elementos electrónicos (bases programadas, teclados) que dotan de un aire cercano al universo del trip-hop, sin perder un ápice del existencialismo de sus letras y de su sonoridad oscura y ‘crooner’ (recuerden que en ‘Espera la pálida’ (Subterfuge, 2009) incluía la versión de “Into my arms” de Nick Cave llevada al español como “A mis brazos”). Algo de la Pj Harvey de ‘To Bring You My Love’ (1995) y sobrevolando de fondo la voz de Beth Gibbons. Y una serie de canciones que enganchan, el sencillo, la fuerza de “Leña”, lo adictivo de las bases de “Gente Común”, la calma y el toque de balada redonda de “Los Amantes del Puente” o de “Los Ilusos”. Un disco en el que cuesta entrar pero que tiene chicha dentro.

Las canciones de la vasca Miren Iza, contienen mucho del dramatismo vital de quiénes se sienten desubicados y poco adaptados a esta sociedad tan compleja. Y ella sigue cautivando con esa voz quebrada, áspera y rugosa y tan especial. Sigue convenciendo con su nueva sonoridad derivada hacia la electrónica, perdiendo en organicidad pero ganando en el retrato maquinal que hacen esas bases de nuestro mundo, de esa vida moderna y tecnológica, de esa vida al margen de la vida. Miren mostraba su timidez por montera, pero combinado con su saber estar, con su potente voz, su acústica y eléctrica marcando y completando cada canción. Agradeció el lleno y la presencia, entre otros, de su hermano venido de Euskadi.

El público entregado disfrutó de la puesta en escena, incluida la cantante Christina Rosenvinge, con un repertorio centrad en ‘La Calma Chicha’ que aumentó la calidad y la sonoridad exhibida en el disco. Y es que así da gusto. Una imagen, el público cantando a pleno pulmón el sencillo “Oda al amor efímero”. En los bises, arrebató “Matxitxako”. Y una certeza, esta banda es de Champions.

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