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Triángulo de Amor Bizarro, Sala Ochoymedio, Madrid (20-01-2017)

Autor:  | Google+ | @curtillo

De vez en cuando, en el mundo de la música, se hace justicia. El caso de Triángulo de Amor Bizarro es una de esas veces. Su propuesta musical, llena de personalidad y sin concesiones, ha calado entre público y crítica, que los adoran. Solo hay que echar un vistazo a las listas de final de año, donde su “Salve Discordia” se ha llevado casi todos los primeros puestos, o asistir a uno de sus conciertos. Como el que dieron el pasado viernes en Madrid, con todo vendido, y sus seguidores totalmente entregados.

Si quitamos algún festival, y alguna entrega de premios, está era la primera fecha en Madrid con su último álbum en las tiendas. De ahí la expectación creada y la entrega del público. “Salve Discordia” cayó entero, y desde el inicio del concierto, con ‘Desmadre estigio’ y ‘Gallo negro se levanta’, pudimos comprobar que sus últimas canciones han calado, y ya son coreadas por sus seguidores como sus antiguos éxitos. Sobre todo ‘Barca quemada’, y su ya clásico “cuando te follen las fuerzas”, que fue coreado por las más de mil personas que abarrotaron el Ochoymedio madrileño. Al igual que esa barbaridad llamada ‘Seguidores’, con una espectacular tormenta eléctrica final. Y si ya nos vamos a la parte más potente de su repertorio, hay que mencionar la brutalidad que fue ‘Euromaquia’.

La banda gallega demostró que no necesitan distorsión y ruido para triunfar. Como prueba esa ‘Qué hizo por ella cuando la encontró’, tan spectoriana, y con ese estribillo tan rotundo (“habría votado a la derecha por ti”), que fue otro de los grandes momentos de la noche. Y la gran sorpresa de todo el concierto fue ‘A Cantiga de Juan C’, su particular versión del ‘Sloop John B’ de los Beach Boys, en la que bajaron las revoluciones y el nivel de distorsión.

A pesar de que, por lo menos en la parte de arriba, el sonido no fue el mejor del mundo, aquello se convirtió en toda una comunión entre público y banda cuando tocaron sus mayores éxitos. ‘El fantasma de la transición’, ‘Ellas se burlaron de mi magia’ y ‘Estrellas místicas’ fueron un torbellino sonoro, y levantaron algún que otro pogo. Pero nada como ‘De la monarquía a la criptocracia’, la cual se dejaron justo para el final. Cuatro potentes minutos, en los que el público se dejó la voz cantando eso de “arréglame”. Además, pudimos ver a Zippo, su teclista, jaleando a sus seguidores para botaran, cantaran e hicieran pogos. Todo un momentazo.

Tras casi una hora y media, y sin bis, terminaron su concierto, dejando a todos los presentes satisfechos y con la sensación de haber visto a uno de los mejores grupos de la última década.

 

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