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Tormenta Tropical, Círculo de Bellas Artes, Madrid (31-10-2011)

Autor:  | Google+ | @curtillo

tomze cabecera

 

La Tormenta Tropical de Halloween en el Círculo de Bellas Artes, era una de las citas más interesantes de la Red Bull Music Academy, y no defraudo en ningún momento. Por algo estaban todas las entradas vendidas días antes de la noche más terrorífica del año. 


Empezó la fiesta con el alemán –quién lo diría– Sr. Coconut, y no le costó demasiado animar a un público que tenía muchas ganas de fiesta. Sus versiones de Sweet Dreams (Eurythmics), Da da da (Trio), Kiss (Prince) o del Around The World de Daft Punk a ritmo de Cha-Cha-Chá y Mambo, suenan fantásticas gracias una gran banda, con dos enormes xilófonos, y a su particular carisma y saber estar encima de un escenario. Su concierto dejó muy buen sabor de boca, sobre todo porque acabó con una tremenda versión del Beat It de Michael Jackson que el público madrileño bailó como si fuese la última de la noche.

Sin duda alguna, la gran estrella de la noche era Tom Zé (hasta Jeff Tweedy estaba por allí viendo al de Río de Janeiro). El mítico artista brasileño sabe cómo ganarse al público gracias a su sentido del humor –impagable su exagerada lectura de las páginas blancas, aunque alargó la broma un poco de más–, pero, sobre todo, sabe cómo llenar de calor una sala con sus ritmos tropicales y no tan tropicales (a su estupenda banda se le escapó algún guitarrazo de más). Con todo y a pesar de sus divertidas bromas –menudo juego le dio a un tanga rosa–, su concierto fue como una montaña rusa: a ratos genial y extravagante y a ratos aburrido y sin gracia. Eso sí, cuando se lanzó con temas como 2001, Jingle Do Disco y Ogodô, Ano 2000, fue el rey del escenario.

Una de las decepciones de la noche fue El Guincho; el canario puso todo su empeño en hacer bailar a una sala repleta y dispuesta a disfrutar con su música, pero el sonido no le acompañó en absoluto. Hasta más de la mitad del concierto nos fue casi imposible distinguir sus temas –al parecer, un micrófono estropeado tuvo la culpa–, y cuando ya pudimos escuchar los primeros acordes de Bombay, la cosa estaba casi del todo perdida. Afortunadamente, acabó su show con la tremenda Antillas, con la que el Círculo enloqueció.

Meneo triunfó, y mucho, con su absurda propuesta y su locura de instituto. Suponemos que las horas que eran y las ganas de fiesta del personal tuvieron algo que ver. Un servidor no logró encontrar la gracia a su forma de hacer música. Vamos, que no le encuentro nada interesante a soltar beats con una Game-Boy y destrozar algún tema que otro como el I Just Called To Say I Love You de Stevie Wonder. Para colmo, acabó en pelota picada y subiendo al público al escenario. Más típico imposible.

En resumen, fue una noche de Halloween atípica e interesante, llena de ritmos calientes y de colorido. Vamos, nada que ver con la tradición habitual de esta fiesta. Además, aparte de unas cuantas caras pintadas, tampoco había mucho personal disfrazado para la ocasión. 

Fotos: Fernando Curto

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