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Tom Boyle, Nasti, Madrid (12/03/2010)

boylecabecera

Había ganas en Madrid de ver a Tom Boyle, responsables de uno de los debuts más interesantes de 2009, pero la noche estuvo llena de luces y sombras. No empezó del todo bien cuando, a las diez de la noche, el Nasti seguía con sus puertas cerradas, a pesar de que la hora anunciada eran las nueve. La desorganización y las condiciones a las que la sala nos tiene acostumbrados sólo se compensan con una programación más que interesante, y se agradecería un poco más de preocupación por un público fiel que en cualquier momento podría cansarse de tragar con conciertos repletos de errores técnicos y una falta de puntualidad desesperante.


Tras los teloneros, que un servidor se perdió un poco despistado por los horarios cambiantes de la cita, salió al escenario la banda de Getxo. Algo nerviosos, comenzaron con un instrumental noise que recordaba a los mejores años noventa, que terminó con una cuerda rota. Desde el primer tema empezó a desdibujarse un poco la labor del grupo a causa de los problemas de sonido, cuya consecuencia más grave fue no poder distinguir durante la primera mitad del concierto la voz de Gloria, que estaba hundida entre guitarras que se acoplaban constantemente y una batería demasiado fuerte para una sala pequeña que ni siquiera estaba llena. Aun así, Tom Boyle desgranaron como pudieron algunos de los temas de "Maniobra de Aproximación", como "La caja", "Tu frecuencia" o la celebrada "Desdobladas", que para el que esto escribe sonó un tanto sosa, bastante más lenta que la versión de estudio. Eso sí, resultó imperdonable la ausencia de una de sus canciones más conseguidas, "Sin noticias de Glup", pues la banda no tiene demasiado repertorio y choca que se permitan el lujo de dejar fuera una de sus mejores bazas. Sin embargo, hacia el final de la cita consiguieron llamar un poco la atención con una versión de "Burbujas de amor" de Juan Luis Guerra en clave distorsionada y rockera que coreó un público que hasta el momento había estado algo frío. Cerraron con otra improvisación noise similar a la del comienzo y con la banda con cara de pocos amigos, cabreados tal vez por las dificultades técnicas y decepcionados por no haber hecho el concierto perfecto en una velada que suponía la presentación oficial de Tom Boyle en Madrid.

La noche no estuvo cerca de ser memorable en ningún momento, y aunque no se puede reprochar nada a la banda más allá de su falta de tablas, tampoco ofrecieron nada que destaque o sorprenda. El público tarareaba de vez en cuando, había un par de fans muy entregadas, pero no hubo demasiada emoción y Tom Boyle acabó por parecer más un grupo maquetero y de local de ensayo que una de las grandes esperanzas del indie nacional. Probablemente, con más trabajo y un poco más de rodaje, lleguen a ser uno de los grupos a seguir en el futuro. Desde el optimismo debería considerarse este concierto en la capital como un bache en un camino difícil que servirá para evitar repetir errores y como aprendizaje para un grupo que todavía tiene mucho que demostrar.

Fotos: Fernando Curto

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