Publicidad

Tokyo Sex Destruction, [2], Barcelona (16-10-09)


Con el tiempo suficiente para asentar su discurso rockero con su último disco bajo el brazo, Tokyo Sex Destruction demostraron que siete años desde su debut no son nada y se marcaron un concierto energético, potente y vibrante ante una Sala Apolo [2] seguramente a medio llenar, aunque eso sí, entre ellos muchos incondicionales.


La sombra Gregg Foreman (miembro de The Delta 72 y Cat Power) se ha dejado notar en su labor como productor y también teclista del nuevo álbum de los barceloneses llamado The Neighbourhood (BCore, 2009) de reciente aparición este pasado 20 de Septiembre. Abrieron fuego de manera abrasadora, como queriendo dejar claro que aquello iba a ser un festín de rock and roll sin concesiones. Cada uno de los nuevos temas luce a un altísimo nivel y su fama de banda que se crece y mejora en directo es bien merecida. El vocalista y líder, arropado por el guitarra y la sección rítmica, incendiaron rápidamente la pista de baile, infestada de gente fotografiando el concierto o grabándolo cámara en mano, atenta a los movimientos de cada uno de los integrantes de la banda, que parecía encontrarse muy a gusto y motivada. Tampoco se puede obviar la inmensa aportación del bajista, que golpeaba cada una de las cuerdas a una endiablada velocidad, casi con la misma con la que el cantante nos obsequiaba unas subidas y bajadas del escenario centelleantes, frenéticas y demoledoras, con el único fin de multiplicar de manera exponencial nuestra sensación de comunión ante una celebración tan desbocada como es hoy en día, un concierto de los Tokyo Sex Destruction. Cada día, se parecen más a los grupos que les han marcado y de los que beben directamente como inyectores de influencia, actitud y objetivos. Poco a poco, la sensación de túnel del tiempo se acrecentaba y empezaba a tener la sensación de estar cerca de aquella América negra, que vio nacer algunos de los beats más interesantes de la historia reciente de nuestra amada música popular.

"Dope and Love" primer corte de su nuevo álbum o "Cold Sweat" sonaron vigorosas y cargadas de músculo, a través de la voz de un Mr. Sinclair poseído por la mezcla del espíritu de James Brown y el poderío vocal de un frontman blanco como es el líder de Hushpuppies, por poner un ejemplo. "It's gonna be alright" o "I think you lie" fueron la catapulta definitiva para una actuación que fue todo un viaje al rock más potente que se gestó en aquella época dorada de los 70.

 

Fotos: Guillermo Granell

[flickr set=72157622766022034]

 

 

To Top