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Thurston Moore, Sala Arena, Madrid (15-03-2012)

Autor:  | Google+ | @curtillo

thurston portada

La sombra de una banda como Sonic Youth es alargada –quizá demasiado– y, aunque muchos de sus miembros estén haciendo proyectos muy interesantes en solitario,  la gente siempre verá los discos de Thurston Moore o Lee Ranaldo como pasatiempos entre disco y disco de su banda principal. Quizá por eso, el neoyorquino Moore no ha sido capaz de llenar la sala Arena; un recinto que no tiene ni la mitad del aforo que la sala en la que actuó dos noches seguidas con su banda la anterior vez que vino a Madrid. Creo que la gente comete un grave error al pasar de este tipo de proyectos paralelos. Aparte de tener gran calidad, el descanso indefinido de Sonic Youth tiene pinta de poder ser definitivo, y estos proyectos van a ser lo único que podamos disfrutar los seguidores de la banda en mucho tiempo.


Thurston Moore venía a presentar "Demolished Thoughts": su tercer trabajo (nueve canciones de corte acústico y casi folk, producidas por Beck), en el que se desmarca totalmente del ruido que ha definido su carrera. Para ello, se hizo acompañar de una violinista, del guitarrista de Hush Arbors, y del batería del grupo de rock experimental Sunburned Hand Of The Man. Con esta banda, el neoyorquino ha sabido encontrar el equilibrio perfecto entre su faceta más folk y acústica y esas catarsis de ruido eléctrico que han hecho que Sonic Youth pase a la historia del rock.

La primera parte del concierto se centró en los temas más acústicos, donde atacó canciones de sus dos últimos trabajos. En los primeros veinte minutos cayeron temas como Mina Loy, Orchard Street, o una Fri/End donde desgarró la guitarra acústica como si se tratase de su habitual Fender eléctrica. Aunque no lograron conectar del todo con el público, dejaron un muy buen sabor de boca –sobre todo a un fan bastante pesado del que Moore llegó a decir que le estaba empezando a dar miedo–. Parecía que el neoyorquino tenía mono de ruido, porque a la quinta canción dijo adiós a la acústica y dio al público su dosis de distorsión. Fue una sorpresa agradable para los seguidores de Sonic Youth , ya que gran parte del show estuvo centrado en aquel lejano "Psychic Hearts" (1995), en el que su propuesta no se diferenciaba mucho de discos como "Dirty". Así, pudimos disfrutar de ruidosos temas como Cindy (Rotten Tanx), Pretty Bad, Ono Soul o See-Through Playmate, donde las dos guitarras, el violín y la batería encajaron perfectamente para crear el ansiado muro de ruido que todos los presentes estábamos esperando. Quizá en esos temas tuvieron demasiados parones para afinar guitarras o cambiar cuerdas rotas –en un artista como Moore, estos problemas deberían estar más que superados–, pero también tiene su aquel ver a una estrella del indie-rock con esos fallos de principiante y tan cercano al público, ya que estuvo de lo más simpático y bromista.

Para la parte final volvió a la acústica y nos dejó maravillas como Circulation –probablemente la mejor canción del concierto–, una Tranquilizer que dedicó al fan loco de la primera fila, o una preciosidad como In Silver Rain With A Paper Key que dejó con las ganas a muchos de los que esperaban un final lleno de distorsión. Para mi gusto, mejor así, ya que creo que tiene que poner cierta distancia entre su banda y su carrera en solitario. Tras lo visto la pasada noche, va por muy buen camino.

Fotos: Fernando Curto

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