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The XX + Extraperlo, Razzmatazz 2, Barcelona (9-11-09)


Expectación incontenible ante la visita de los jovenzanos The XX a Barcelona. La sala 2 de Razzmatazz se llenaba a tope para ver a la banda del momento, de la que todo el mundo habla y la que llena páginas y páginas en las revistas musicales.


 

Venían a presentar las canciones de ese, sin duda, gran disco debut y a dar fe, suponemos, de que tan buen disco merecía una traslación en directo a la altura. Antes, unos desangelados Extraperlo sufrieron de un sónido pésimo, y su enmarañado de ritmos ante semejante contexto sonoro empañó muy mucho su cortísima actuación, de la que hacemos borrón y cuenta nueva y vuelta a empezar. A continuación, los esperados The XX. La verdad es que lo tenían todo a su favor para que el grupo revelación del año hiciera el concierto... chasco de la temporada: la bajista acaba de abandonar la banda por no poder aguntar el ritmo frenético, malos rollos, cansancio en su única cita este 2009 en nuestro país (sé de buenas tintas que al parecer apenas habían dormido dos horas), Romy Mandley resfriada (tuvo que cortar un tema porque, literalmente, se le caían los mocos) y, como colofón, al día siguiente otro nuevo viaje transoceánico (Nueva York su destino) puesto que la gira europea terminaba con este concierto en Barcelona y les tocaba dar el salto. Pues aún con todo en contra, The XX salieron y arrasaron. Tampoco necesitaron hacer grandes virtuosismos para ello, pues tenían un público entregado de antemano a dejarse llevar por su directo. Su oscuro repertorio brilló más y más con cada canción, y la caja de ritmos que manejaban lanzaba de vez en cuando golpes contundentes y vibrantes que daban un contrapunto entre industrial y experimental. Comenzaron muy tímidos y planos, pero en cuestión de tres canciones,  el nivel de los graves era tal que era imposible no notar las vibraciones hasta en el mismisimo estómago, como en "Heart Skipped A Beat". Estos tres veinteañeros proporcionaron momentos mágicos con "Crystalised" (la más coreada), "Shelter", "Night time" o "Basis Space" (magistrales los juegos vocales entre ambos). Pero sin dudarlo los pelos de punta llegaron con "Infinty", como unos Chris Isaak fúnebres golpearon nuestro pecho para dejarnos con ganas de mucho más. Directo corto (como su disco) pero emocionante, consiguieron dejarnos con la sensación de estar ante algo grande, eso lo primero, y después nos dejaron con ganas de volver a disfrutar pronto de su directo, intenso como pocos hemos visto en los últimos tiempos. Grandes sin proponérselo, esa fue la impresión que nos llevamos.

 

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