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The Twilight Sad, Moby Dick, Madrid (14-04-2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

A pesar de que los escoceses The Twilight Sad empezaron hace ya una década y han publicado cuatro discos que han sido recibidos con gran entusiasmo por la crítica medio mundo, nunca habían pisado Madrid. En su primera actuación en la capital, la pasada noche, tuvieron mala suerte con la fecha, pero triunfaron. Los de Glasgow tuvieron que lidiar con la segunda parte de unos cuartos de final de la Champions entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid, pero aun así, y para su sorpresa, casi llenaron la sala. Además, lograron que prácticamente todos los asistentes se fueran con la sensación de haber vivido un concierto irrepetible.

No es fácil tocar una música tan intensa y tan potente como la de The Twilight Sad y que su directo suene a la perfección, pero lo lograron durante casi todo el concierto. Sus guitarras, cercanas al shoegaze y al post-rock, sonaron claras, pero sin perder su fuerza, y los teclados no se comieron al resto de instrumentos (algo bastante frecuente en este tipo de conciertos). Y claro, también hay que destacar la voz de sufrimiento de la que hace gala James Graham, desde ya uno de los frontmen más carismáticos del rock actual. Durante todo el concierto nos obsequió con sus atormentados espasmos, sus puños cerrados apuntando al techo, y con varias muestras de agradecimiento hacia un público al que contagió todo su entusiasmo.

Esta gira de The Twilight Sad es la de presentación de “Nobody Wants To Be Here & Nobody Wants To Leave”, su último trabajo. Empezaron el concierto con ‘There’s A Girl In The Corner’ y ‘ Last January’, los dos temas que lo abren. Y dejaron claro que son capaces de manejar con soltura y brillantez, tanto su intensidad más reposada, como la más contundente. Hubo momentos que fueron auténticos torbellinos sonoros. Fue el caso de la versión en directo de ‘Don’t Move’, mucho más potente e impactante que en el disco. O la brutalidad sonora de ‘Seven Years of Letters’ y ‘Cold Days From The Birdhouse’, que fueron algunas de las canciones que recuperaron de sus viejos trabajos.

A pesar de que el concierto apenas tuvo altibajos (tan solo un pequeño fallo en la voz de Graham al interpretar una ‘Nil’ electrónica y cautivadora), hubo dos momentos que sobresalieron por encima del resto. El primero fue ‘The Wrong Car’, que hizo temblar los cimientos de la sala Moby Dick durante sus más de siete minutos; y el segundo, evidentemente, fue la despedida. Eligieron ‘And She Would Darken The Memory’, y la tocaron después de brindar con una litrona con el público madrileño. La tormenta guitarrera de la parte final de este tema es perfecta para que Graham se recreara encima del escenario y, por supuesto, no perdió la oportunidad. Durante su intenso final, el escocés se quitó el pinganillo del oído y se desmelenó del todo. Verle gritar sin micro, a pleno pulmón, con los puños cerrados y la mirada hacia el techo, mientras los altavoces escupían distorsión, es algo que no tiene precio.

Después de este concierto, podemos estar seguros de que no tardarán en volver a Madrid. Y yo sé de uno que repetirá.

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