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The Tallest Man On Earth, Teatro Nuevo Apolo, Madrid (25/02/2019)

Autor: | @indienauta

Empezar una semana de febrero con un concierto de un cantante sueco te puede llevar a imaginar, cuando se anunció a finales del año pasado, bufandas, mucha lana y un ambiente frío e invernal. Es decir, nada más lejos de la realidad que vivimos el pasado lunes en un Teatro Nuevo Apolo de Madrid abarrotado, con un Kristian Matsson vestido de un blanco primaveral impoluto, haciendo volar púas y desplazándose, siempre de puntillas, como si se tratara de un bailarín de clásico por un escenario decorado al más puro estilo, eso sí, Knagglig de Ikea.

The Tallest Man on Earth encadenó canciones de sus primeros trabajos, las siempre bien recibidas y coreadas The Gardener, Revelation Blues, Kids On The Run o Little Nowhere Towns, con las publicadas en 2018 bajo el título When The Bird Sees The Solid Ground: temas como Somewhere in The Mountains, Somewhere in NY o Forever is a Very Long Time, que fueron viendo la luz entre los meses de marzo y septiembre pasados como un proyecto audiovisual, grabado y producido por el propio Matsson.

Fue entonces cuando una de las voces más reconocibles del indie folk, tras confesar su absoluto no conocimiento del castellano, nos hizo partícipes de varios de sus secretos. Todos confesables. El primero es que él no es responsable de la mayoría de esas letras tristes que inundan sus canciones. Su ayudante y ya gran amiga Anna Morsette se encarga, después de más de diez años trabajando y girando juntos, no sólo de la parte técnica de los instrumentos, que entrega ágilmente a Matsson entre canción y canción, sino de esas letras cargadas de rupturas y procesos vitales amargos. El segundo es que esta misma semana podremos disfrutar del primer sencillo del que va a ser su nuevo trabajo, que se publicará el próximo mes de abril.

Con estas novedades y una cover de sus paisanos y sempiternos ABBA al piano –The Winner Takes It All– cerraba un emocionado The Tallest Man on Earth (con las luces ya dadas y todo el público moviéndose al ritmo de The Supremes se daba cuenta de la cantidad de gente que había llenado las filas más altas y alejadas del escenario) un concierto generoso de más de veinte temas y dos horas de duración. Si es cierto que quiere ser el rey de España, esperamos que no tarde demasiado en volver a visitarnos.

Texto: Belén Purroy

Fotos: Adolfo Añino

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