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The School + Cola Jet Set, La [2] de Apolo, Barcelona (25-02-2016)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Tenía todos los elementos para ser una noche memorable. The School y Cola Jet Set, dos grandes bandas de puro, clásico, jovial —también melancólico— e inmediato indiepop sesentero reunidas cortesía de Elefant en la sala pequeña del Apolo, presentándonos sus últimos y más que recomendables respectivos trabajos, contagiándonos de esa extraña pero irrefrenable alegría que transmite el repiqueteo de una guitarra de doce cuerdas, o un teclado dulzón al que se le añaden un coro de voces en perfecta armonía.

Y durante el concierto de Cola Jet Set, la jornada respondió a la perfección a las expectativas. Jugando en casa y jaleados por un público muy familiar, los barceloneses fueron a “piñón fijo” todo el show: una cierta sensación de euforia, energía y empaque a la hora de plasmar en el escenario la efervescencia de unas canciones que en La [2] de Apolo tuvieron la pegada del power-pop más brioso. Además, hubo de todo. Un set claramente centrado en su trabajo más reciente, El fin del mundo —interpretarían los doce temas del disco—. Un arranque pletórico de fuerza, con la contagiosa Dosifícate y la estupenda Centro de la Tierra como primeras dianas. Incursiones en la ya dilatada carrera de la banda liderada por Felipe Fresón, gracias al triple rescate de temas de su segundo disco Guitarras y tambores, con la canción titular, la eurovisiva El sueño de mi vida y la divertidísima, puro guateque revisitado, En esta pista ya no se puede bailar, más la recuperación de Un golpe de suerte y Cosas que no se olvidan de su primer trabajo Contando historias. Pero junto a la “arqueología indiepop”, también hubo espacio para lo inesperado. Como ver al jovencísimo hijo de Felipe tocando la viola con inusual desparpajo en varios temas. O ver como Las Annettes, el girl group de la ex vocalista de Cola Jet Set Ana, tomaba el escenario para interpretar un tema y, después, ¡ser sorprendida con una pedida de mano por parte del batería Toni! Respondió que sí, claro. Lo nunca visto…

Tras el necesario respiro provocado por tamaño acontecimiento y la comprensible emoción de propios y extraños, Cola Jet Set puso toda la carne en el asador y entregó, de un tirón, los temas más abrasivos y fulgurantes de su último disco, Me levantaré, El fin del mundo y Sábado, para rematar con la que quizás sea su canción más conocida, Quiéreme, cerrando un concierto de lo más especial.

En cambio, la magia se truncó con el concierto de The School. Y no por culpa de los galeses, precisamente. Sino por el aspecto bastante desangelado de la sala tras la marcha de una considerable parte del público —haciendo evidente que Cola Jet Set iban a ser los triunfadores de la noche y que, de hecho, su concierto había tenido bastante de fiesta privada— y sobre todo, por ese mal, endémico y tantas veces repetido por un servidor ya —lo seguiré haciendo— de la falta de respeto de una nada desdeñable parte de los que permanecieron. Basta ya.

En fin, centrémonos en la música, pese a todo. El pop preciosista del en Barcelona quinteto tuvo varios momentos para el recuerdo, como la desarmante cadencia de Is he really coming home?, la irresistible simpatía de Love is anywhere you find it, el saltarín combo de That boy is mine y Do I love you? y el buen hacer general de toda la banda durante el show, con mención especial para la pizpireta trompetista y sus solos evocando a los primeros Belle and Sebastian o Love. O el bis final, con la muy risueña Liz Hunt en solitario con su teclado, logrando que los pesados cerrasen la boca al menos dos minutos, seguido de I will see you soon y Let it slip, ya de nuevo con la banda completa, para cerrar la breve actuación en su cénit. Pero no pudieron superar la sensación de jornada a medio gas, de ocasión chafada. Fue un concierto y medio lo que pudimos disfrutar el jueves. Una lástima.

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