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The Rosebuds + Telekinesis, Moby Dick, Madrid (14-10-09)


Ahora que parece que el verano nos abandona, aunque poco a poco, tenemos que aferrarnos a las cosas que nos recuerden a éste. Y las canciones frescas de The Rosebuds y Telekinesis son un buen remedio para aplacar las nostalgias de tiempos pasados y veraniegos cuando empezamos a cambiar el bikini y las sandalias por el abrigo y los guantes. 


Ambas bandas vienen de EEUU, pero de geografías dispares: Telekinesis, de Seattle, y The Rosebuds de Carolina del Sur. Y éstos últimos saben imprimir ese aire cowntry y sureño en sus letras y  en una actitud amigable y cercana a un público que, aunque agradecido, no pudo entregarse más, creemos que por no conocer demasiado a esta banda. Kelly Crisp e Ivan Howard, el núcleo de The Rosebuds, dieron un concierto con aires íntimos, voces potentes y con el acordeón de Kelly acompañando a la guitarra de Ivan. Tras todo el concierto con éste como único cantante, hacia el final del concierto, Kelly se arrancó a cantar en Leaves do fall, con una voz preciosa e intensa digna del mejor cowntry. Nos gustaron más las canciones rápidas  y alegres (Bow to the middle, Get up, Get out) que las más lentas e intensas (Life like, Boxcar). Con su última canción,Nice  Fox,  consiguieron, al fin, conectar con el público: pidieron que éste corease una frase que se repite a lo largo de toda la canción (And it don't mean nothin' at all), y el público la coreó alegre, mientras ellos se bajaron a tocar entre la gente. Aunque esta vez se trató de un set muy acústico (lo cual nos encantó), prometieron volver en Marzo con toda una banda y un sonido más potente y eléctrico. 

Tras éstos, subió al escenario Michael Lerner, o lo que es lo mismo, Telekinesis: éste compone, canta, toca la batería o la guitarra, según le dé. Y podemos decir que, tras esa apariencia de chico tímido, muy al estilo Seattle, se escondía un batería de lo más punk. La sala se llenó para este segundo concierto, que comenzó potente y, para nuestro gusto, con un sonido demasiado saturado para las dimensiones de la sala Moby Dick. Michael ha viajado sin su banda, tocando con Ivan de Los Rosebuds al bajo, y otro muchacho a la guitarra eléctrica, mientras él combina, según qué canción, la batería o la guitarra acústica, o incluso ambas en una misma canción (Foreign Room). 

Las canciones que más nos gustaron fueron las potentes, como Tokio, Akward Kisser, o el single Coast of Carolina, en el que Michael prácticamente obligó a unos cuantos miembros del público a subir a cantar al escenario (nos permitimos hacer aquí una nota al márgen: nuestro acompañante  americano nos dijo que tiene observado un comportamiento algo pasivo en los conciertos en España, comparado con EEUU, donde la gente, por lo visto, se deja piel en cualquier concierto, por pequeño que sea... ahí queda). Pero también nos gustaron canciones acústicas como Rust o I saw lighting, en las que Michael se puso a la guitarra. 

Así pues, lo que más nos gustó de esta sesión doble, fueron las canciones alegres y desenfadadas, los estribillos cantarines y el buen rollo que nos transmitieron. Ambas bandas se esforzaron al máximo por conectar con el público, ponderaron las bondades de la paella que habían comido en Valencia, su amor por España e incluso se permitieron preguntarnos por ?dirty words? en Español. The Rosebuds y Telekinesis demostraron de nuevo que no se necesitan canciones excesivamente complicadas para hacernos pasar una fantástica noche de miércoles.




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