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The Posies, Wah-Wah, Valencia (1-10-2010)

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The Posies
han estado de gira por nuestro país con su último disco Blood/Candy tan sólo unos días después de su salida al mercado. Grabado en los estudios de Paco Loco en el Puerto de Santa María, éste es su primer álbum de estudio desde 2005 y el segundo desde el amago de disolución de la banda en 1998, después del álbum Successposivesvalencia

The Posies
han estado de gira por nuestro país con su último disco Blood/Candy tan sólo unos días después de su salida al mercado. Grabado en los estudios de Paco Loco en el Puerto de Santa María, éste es su primer álbum de estudio desde 2005 y el segundo desde el amago de disolución de la banda en 1998, después del álbum Success.
 

Últimamente se habían prodigado en diferentes tipos de gira de aniversario, incluso interpretando discos de otros como A Catholic Education de Teenage Fanclub. Es de agradecer que en esta ocasión se presenten ante nosotros con un buen trabajo bajo el brazo (mucho mejor que su anterior, Every kind of Light). Con el tiempo han cambiado la inmediatez, la frescura y la contundencia que les hicieron mesías del powerpop en discos como Frosting the Beater de 1993 o Amazing Disgrace de 1996 por unas melodías más maduras y elaboradas pero impregnadas con su arrebatador sello característico.
 
Como teloneros estaban anunciados los zaragozanos Big City, aunque realmente sólo Javier Vicente, sus guitarras y un retrato de Walt Whitman fueron los que finalmente aparecieron encima del escenario. Interpretó un repertorio delicado y de elegancia sutil intercalado por una versión de Pink Moon de Nick Drake y finalizado con homenaje a Big Star. Una lástima la poca educación de algunos asistentes, que no estuvieron a la altura del sentimiento de las interpretaciones.

 
 
The Posies comenzaron el concierto con dos canciones de su nuevo trabajo -Plastic Paperbacks y So Caroline- con las que demuestran que tienen perfectamente engrasada la máquina con la que siempre han fabricado preciosas melodías básicas de un buen recetario de powerpop. Una vez abierto el concierto, se tiraron de cabeza a dos de sus clásicos, Flavor of the month (Frosting the beater, 1993) y Please return it (Amazing Disgrace, 1996). Se les veía muy motivados, tranquilos y simpáticos con el público. Su veteranía y la comentada simpatía hicieron que unos pequeños problemas de acople de sus monitores - algo que Ken Stringfellow denominó como crazy sound- se transformasen en unas divertidas conversaciones con los espectadores mas cercanos.

 
A pesar de estos problemas, el sonido de la Sala Wah-Wah fue bastante bueno aunque atronador lo que hizo que los presentes en las primeras filas tardáramos horas en deshacernos del pitido de nuestros oídos. Después, tocaron Sad to be aware, tema presente en la cara B del single Please return
it, que acababan de interpretar. Con la siguiente canción del nuevo álbum, Licenses to hide, Ken tomó asiento por primera vez a los teclados, como después ocurriría en otras temas nuevos como Holiday hours. Aquellas fueron melodías más sosegadas que en algunos matices podrían recordar a The Beatles o a Bowie. La voz de John Auer sonaba absolutamente brillante y los dos veteranos líderes de la banda disfrutaban de sus guitarrazos con guiños y saltos.

 
 
El concierto prosiguió con nuevas canciones como Notion 99, Glitter Prize o Enewalk, intercaladas por antiguas como Solar Sister (Frosting the beater, 1993). Y después de la última visita de Stringfellow a los teclados, el concierto se encaminó hacia su final. Las canciones que finalizaron el set y los bises fueron un encadenamiento de los clásicos más enérgicos de los de Seattle. Sonaron Farewell typewriter (única canción interpretada de Success, 1998), Everybody is a fucking liar, Throwaway y Ontario (Amazing disgrace, 1996) para despedirse con una rabiosa interpretación de Definite Door (Frosting the beater, 1993) en la que John Auer acabó arrancando una a una las cuerdas de su guitarra.

Después de verles en este concierto, es muy razonable pensar que la salud de The Posies se fundamenta en la multitud de proyectos paralelos de sus dos líderes, la cual fomenta la alegría en sus encuentros y la falta de presión en los nuevos álbumes. Realmente se siente que estos encuentros son fruto del deseo de mostrar cosas nuevas o simplemente de divertirse juntos.
 
En definitiva, más de lo mismo, pero en esta ocasión “lo mismo” es algo bueno.

 
Fotos: Laura de Marco

[flickr set=72157625029934323]

 

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